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10 libros para ‘acelerar’ tu evolución personal

Libros

Por: pijamasurf - 07/22/2018

10 libros que te llevarán por nuevas preguntas y nuevas formas de experimentar la existencia

¿La existencia humana tiene propósito? Desde una perspectiva muy elemental, esta pregunta admite una de dos respuestas: sí o no. El "no" en cierto modo es tajante, y nos conduce a experimentar la vida sin mayor sentido ni plan ulterior, como cualquier otro ser vivo de este planeta: nacemos, nos desarrollamos, quizá nos reproducimos y, finalmente, esperamos el momento azaroso de nuestra muerte.

Es posible, sin embargo, que esta perspectiva no nos satisfaga del todo. Sea o no un accidente la evolución, la conciencia que el ser humano desarrolló lo sitúa en una condición paradójica: a la par de ese destino idéntico al de otros seres vivos, percibe otro que si no lo llama, al menos lo interroga: ¿será que estoy aquí por alguna razón más allá del solo hecho de estar vivo?, ¿qué dirección lleva mi existencia?, ¿es posible poner de acuerdo nuestras voluntades individuales en pos de un propósito colectivo?

Estas preguntas han recorrido la historia de nuestra especie desde hace más de 3 mil años, cuando algunos en la civilización del valle del Indo se sentaron a observar su propia conciencia, no en un ánimo ocioso o evasivo, sino con la intención nada desdeñable de comprender la naturaleza humana.

La civilización pudo detenerse ahí, pero por motivos que son a un tiempo evidentes y enigmáticos, continuó. Y desde entonces, el ser humano vive tironeado por fuerzas dispares que por un momento le muestran la luz de la armonía –consigo mismo, con sus semejantes y con su entorno– pero que, por otro lado, lo llevan a las sombras de la confusión.

¿La existencia humana tiene propósito? Si los sabios de la India y otras filosofías tienen razón, el único propósito de la existencia es despertar, darse cuenta. Pero como escribiera Walt Withman, este es un camino que cada persona debe recorrer por sí misma, nadie más puede hacerlo por otra. Y esa también es una paradoja de la existencia humana.

Los libros que compilamos a continuación tienen la característica común de contribuir a dicho crecimiento. Cabe aclarar que la lista no es modo alguno definitiva ni exhaustiva, ni los títulos se muestran con algún orden jerárquico en particular. Si acaso, su elaboración intentó cubrir diversos ámbitos: el pensamiento religioso o espiritual, la vida interior del ser humano, los problemas derivados de la vida en sociedad. Sin duda, las carencias serán varias, pero al mismo tiempo creemos que en esta lista se encuentran 10 buenos libros, capaces de suscitar la curiosidad, la duda y el ánimo de preguntar más.

 

Arquetipos e inconsciente colectivo, Carl Gustav Jung

Las ideas que Carl Gustav Jung comenzó a sostener después de su rompimiento con Sigmund Freud causaron polémica en el ámbito psicoanalítico. Si bien su maestro siempre intentó fundar una disciplina teórica y práctica asentada en el método científico, Jung, por el contrario, se decantó por otras vías, optando por la exploración en el pasado remoto del ser humano que encontró expresión en los símbolos, las mitologías, el pensamiento esotérico y otras tradiciones afines. 

Más allá de qué tan de acuerdo podamos estar o no con estas ideas, las investigaciones de Jung fueron serias, documentadas, y por ello mismo dan cuenta de algunos hechos fehacientes: durante mucho tiempo el ser humano comprendió el mundo a través del pensamiento mágico, experimentó la realidad a través de rituales, cifró su conocimiento en símbolos e historias, y un estudio atento de esas épocas de la historia de nuestra especie nos hace ver que ciertas constantes se repiten, como una corriente de saber que ahora permanece oculta, por más que en otras épocas acaso fuera evidente.

La obra de Jung nos abre los ojos a la posibilidad de esas otras formas de conocimiento que el racionalismo ha intentado sepultar desde que se convirtió en el modelo dominante de pensamiento. 

 

Memorias de la casa muerta, Fiódor Dostoyevski

Aunque se trata de un relato "ficticio", esta obra está basada ampliamente en los años que Dostoyevski pasó en Siberia, donde fue encarcelado por sostener públicamente ideas afines al socialismo y el utopismo de su época. El encierro le mostró al gran maestro ruso los límites de la condición humana, tanto en su mejor como en su peor cara. Dostoyevski demuestra aquí una de sus mejores cualidades literarias: su pesimismo no exento de esperanza.

 

Cándido o el optimismo, Voltaire

Este relato breve de Voltaire sigue las aventuras de “Cándido”, un personaje que como su nombre anuncia, vive la vida con cierta inocencia que resulta paradójica ante todas las atrocidades que le rodean. En parte, Voltaire escribió esta obra como una suerte de refutación satírica del famoso dicho de Leibniz según el cual vivimos en “el mejor de los mundos posibles”. 

Además de la brevedad, el ingenio y la ligereza con que está contada la historia, cabe resaltar también su conclusión, la cual nos ayuda a pensar de otra manera esa búsqueda del “propósito” o el “sentido” de la vida que a veces emprendemos.

 

Retrato del artista adolescente, James Joyce

La primera novela de James Joyce anunció al genio literario que se consagraría después con el Ulysses, pero más allá de la importancia histórica, mostró a un autor capaz de entender y transmitir la intensa vida interior que se agita en todo ser humano y que en la juventud se presenta como una primera llamada de urgencia que conmina al sujeto a hacerse cargo de su deseo, de eso que siente como una vocación para su vida o que quizá experimenta incluso como una forma de destino. 

 

Conferencias de introducción al psicoanálisis, Sigmund Freud

Freud es una figura central en el desarrollo del pensamiento humano. Junto con Karl Marx y Friedrich Nietzsche formó la tríada que el historiador de las ideas Paul Ricœur llamó “los maestros de la sospecha”. Como Marx y Nietzsche, Freud sostuvo a lo largo de su trayectoria intelectual un escepticismo frente a toda idea heredada o en boga, e igual que ellos, a base de estudio, reflexión y una aguda capacidad de observación, fue capaz de formar juicios propios que a la larga sentaron las bases de una nueva disciplina. 

En ese sentido, la labor de Freud es equiparable a la de Marx, pues así como éste reflexionó sobre una realidad social que casi todo el mundo considera dada e inmutable, como si formara parte de la “naturaleza” humana (y no, como es, producto de las relaciones que sostenemos entre nosotros), Freud realizó una tarea casi idéntica con la psique, el “alma” que desde tiempos remotos se consideraba igualmente una suerte de “esencia” propia del hombre y la mujer, como si llegáramos a este mundo dotados ya de todas nuestras cualidades espirituales, anímicas, mentales, etc. Metódicamente, Freud demostró lo contrario: que la mente, como todo lo que atañe al ser humano, es resultado de las circunstancias en que se desarrolla, y en modo alguno se trata de la concesión de un dios, de la herencia de una vida pasada o del “destino” que a una persona le toca en suerte. 

El libro que sugerimos compendia una serie de conferencias (28 en total) que Freud concibió como un curso amplio sobre la disciplina en la cual tenía ya 10 años de trabajo en el momento en que comenzó a dictarlas (1915). Aunque el desarrollo de sus ideas conocería aún otras etapas, aquí se encuentran ya los fundamentos necesarios para entender el impacto profundo que tuvo la labor de investigación de Freud en la historia de la comprensión del ser humano sobre sí mismo. 

Dado el carácter de las conferencias y el público al cual estaban dirigidas, Freud fue sumamente pedagógico en la manera de exponer los temas elegidos, una cualidad que no siempre se encuentra en sus obras, pues aun cuando su estilo argumentativo y literario fue ampliamente reconocido, Freud se consideró siempre un hombre de ciencia, y en ese sentido algunas otras obras suyas, aunque tengan títulos seductores (La interpretación de los sueños, Duelo y melancolía, Tres ensayos de teoría sexual, entre otros), suelen tener también algunos momentos áridos, capaces de hacer desistir aun al lector más entusiasta.

 

El ocaso de los ídolos, Friedrich Nietzsche

En cierto sentido, Nietzsche es imprescindible en una lista como esta. Si bien su filosofía germinó en tierras preparadas ya por el pesimismo de Arthur Schopenhauer o el ardor con que el espíritu romántico combatió la andanada racionalista, Nietzsche supo cristalizar de manera original un filón del espíritu de su época que animaba a ver aquello de lo cual otros aconsejaban apartar la mirada, una forma de pensar que se preguntaba si acaso no era posible pensar distinto a la mayoría, si quizá el entusiasmo general no estaba mal dirigido. A su manera y con las limitaciones propias de su época, la filosofía de Nietzsche nos invita a descubrir la vida auténtica, a experimentarla y dejarnos embriagar por ella, y a aprender que ningún artificio del ser humano puede compararse al éxtasis de sentirse inundados por ella.

 

La sociedad del cansancio, Byung-Chul Han

Byung-Chul Han es un filósofo que en los últimos años ha ganado fama mundial, en buena medida, gracias a la lucidez con que ha sido capaz de comprender la sociedad de este tiempo. Y, mejor que comprenderla, ha hecho algo que otros filósofos hace tiempo no hacían: plantear las preguntas precisas para reflexionar sobre el curso que le estamos dando a nuestra existencia, tanto personal como colectivamente. Han, además, dialoga con algunas de los pensadores más notables de las últimas décadas, de Heidegger a Foucault, llevándonos a interrogar el lugar que tienen, por ejemplo, el amor o el ocio en el mundo contemporáneo, la fatiga, el deseo, la voluntad de vivir y más. 

 

Discurso de la servidumbre voluntaria, Étienne de La Boétie

Étienne de La Boétie fue el amigo más querido de Michel de Montaigne, e incluso Borges llegó a decir que cuando falleció, Montaigne comenzó a buscar entre los libros las conversaciones que había perdido por la muerte de su amigo, y fue así como terminó inventando el género del ensayo. Como buen renacentista, La Boétie fue un hombre en el que se mezclaron la erudición y el amor por la libertad, lo que en su caso dio un resultado muy singular: un espíritu incendiario, ansioso por avivar el fuego que todas las personas necesitan para sacudirse las cadenas que les impiden tomar control de su vida. 

Este texto es quizá uno de los mejores en la historia de los panfletos políticos, que bien puede situarse junto al Elogio a la pereza de Paul Lafargue o Del deber de la desobediencia civil de Henry David Thoreau.

 

El miedo a la libertad, Erich Fromm

Desde otra perspectiva psicológica, Erich Fromm explora en este libro uno de los problemas fundamentales de la condición humana: el miedo a ser libres. Por circunstancias a veces propias de la manera en que nos desarrollamos, el ser humano adquiere un miedo atávico a tomar sus propias decisiones, a seguir los dictados de su voluntad, a vivir espontáneamente y hacer caso a su deseo. Fromm examina todo ese cuadro y con la sensibilidad que le fue propia, expone algunas de las condiciones y alternativas con que puede encararse este dilema.

 

Ensayos sobre budismo zen, D. T. Suzuki

Del budismo zen puede decirse, con cierta lasitud, que más que una religión es un sistema de pensamiento. La austeridad con que usualmente se le identifica, ese “minimalismo” que ahora tanto se busca, es justamente la cualidad por la que es difícil definirlo como un sistema religioso. Junto con otros pensadores como Alan Watts o el mismo Erich Fromm, Daisetz Teitaro Suzuki fue uno de los principales responsables de acercar el zen al pensamiento occidental, con lo cual mostró otra forma de experimentar la vida. Lejos de la prisa con que usualmente corre nuestra existencia, del control que pretendemos ejercer sobre ésta, de la desesperación que nos asalta cuando vemos frustrados nuestros deseos o nuestros planes, el zen en cambio enseña la disciplina de la concentración y la calma, de la paciencia y el entendimiento de los ritmos del mundo.

 

Si tienes alguna otra sugerencia (y no dudamos de que así es), puedes compartirla con nosotros y con esta comunidad en la sección de comentarios de esta nota o a través de nuestras redes sociales. ¡Que disfrutes tu lectura!

 

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Imagen de portada: La Chinoise, Jean-Luc Godard (1967)

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Aprende a escribir y nada se interpondrá en tu camino: Jordan Peterson (VIDEO)

Libros

Por: pijamasurf - 07/22/2018

'¡Necesitan aprender a pensar!', dice Peterson sobre las razones para aprender a escribir y a expresarse

¿Cuál es la importancia de saber escribir? Esta pregunta, aunque pueda parecer un poco tonta, tiene más implicaciones de las que solemos considerar. Habituados como estamos a "saber" leer y escribir, a hacerlo todos los días, usamos el lenguaje como una herramienta más, con el mismo desdén o inconsciencia con que empleamos tantas otras cosas en nuestra vida.

Sin embargo, cuando llegamos a tomar conciencia del poder de la expresión, comenzamos a ver el lenguaje de otra manera. ¿Cuánto de lo que hacemos a diario gira en torno a un acto de comunicación? El saludo que damos a las primeras personas que encontramos en la mañana, las pláticas con nuestros seres queridos, los intercambios con nuestros compañeros de trabajo, el trámite burocrático en el que estamos inmiscuidos… ¿Cuánto de eso es terso y sencillo y cuántas veces no parecemos toparnos con una dificultad seguida de otra? ¿Y qué de eso cambiaría si supiéramos expresarnos mejor, con mayor claridad o con mayor precisión?

En este video, el profesor Jordan Peterson (que últimamente ha saltado a la fama y de ahí a la polémica) explica el poder de saber escribir, de poder articular una idea con coherencia y claridad y, en última instancia, de saber pensar. "Si pueden pensar, hablar y escribir correctamente serán verdaderamente letales: nada podrá interponerse en su camino", dice Peterson en cierto momento de su exposición, y más adelante no duda en calificar esta habilidad como "la más peligrosa" que se le puede dar a una persona.

Después del video agregamos la transcripción del mismo y un enlace posiblemente útil para quienes busquen profundizar en el deseo de saber escribir.

Es muy difícil enseñar a alguien a escribir porque requiere muchísimo tiempo. Calificar un buen ensayo, eso es sencillo: ‘ahí tienes, 10, hiciste todo bien’. ¿Calificar un mal ensayo? ¡Vaya! Las palabras están mal, las frases están mal, las oraciones están mal y no están bien ordenadas en los párrafos, los párrafos son incoherentes y el texto en su conjunto no tiene sentido… Querer decirle a una persona en dónde se equivocó es como decirle: ‘Bueno, hiciste todo mal, todo en este ensayo está mal’. Pero eso tampoco es útil. Tienes que encontrar los pequeños elementos que están medio bien hechos y mostrar también los errores. Y eso es verdaderamente laborioso. Por mi parte he buscado favorecer la producción en vez de la calificación. Pero lo mejor que puedes hacer es enseñar a escribir, porque no hay diferencia entre saber y pensar. Algo de las universidades que nunca he entendido es que nadie le dice nunca a los estudiantes por qué tienen que escribir algo. Se les dice: ‘Tienen que hacer este trabajo’. ‘Bueno, ¿por qué están escribiendo?’ ‘Porque necesitan la calificación’ ¡Y no es así! ¡Necesitan aprender a pensar! Porque pensar hace que actúen de manera efectiva en el mundo. Pensar les hace ganar las batallas que enfrenten, las cuales pueden ser por buenos objetivos. Si pueden pensar, hablar y escribir correctamente serán verdaderamente letales: nada podrá interponerse en su camino. Por eso están aprendiendo a escribir. No puedo creer que esto no se les diga. Escribir es el arma más poderosa que puedes darle a alguien. Conozco a muchas personas asombrosamente exitosas, las he visto a lo largo de mi vida. Son personas con las que nadie quisiera discutir. Hacen pedazos a cualquiera fácilmente. Pero no por mala intención. Es sólo que si defiendes un argumento propio frente a personas como esas, más te vale tener tus ideas ordenadas, porque si no vas a parecer (y serás) un verdadero tonto. No vas a llegar a ningún lado. Pero si puedes formular tus argumentos coherentemente, si puedes presentarlos, si puedes hablar con los demás y desarrollar una propuesta… ¡vaya! La gente te dará dinero, tendrás oportunidades, influencia… Para eso están en la universidad, por eso hacen lo que hacen. (¿Estás en Inglés, no es cierto? Ah, Idiomas… Como sea). Enseñen a las personas a ser articuladas, porque eso es lo más peligroso que pueden ser. Eso sí es estimulante para alguien. Quienquiera que sepa esto, bueno… ¿por qué estás aprendiendo a escribir? Porque ahí esta tu espada, ahí está tu M16, tu chaleco antibalas… Así es como aprendes a usarlos. ¡Pero! ¡Ah! Ese es para mí el misterio indescifrable… ¿Por qué eso no es evidente para todos? Es una de esas cosas que te pueden volver loco si intentas entenderlas. Es como si hubiera una conspiración para atraer a la gente al sistema educativo para hacerlos más débiles… Supongo que eso mantiene controlada la competencia… Tal vez esa sea una forma de pensar en todo esto. Si tus estudiantes son estúpidos, entonces no te desafiarán.

 

ADENDA

En los minutos previos al inicio de este video, Peterson habla de una guía elaborada por él mismo para escribir un ensayo (de hecho, en el segundo 00:40, hace alusión a ésta). Para los interesados, dicho documento se encuentra disponible en este enlace (en inglés; descarga directa al hacer clic).

 

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