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Esto es lo que le sucede a tu cerebro cuando dejas de hacer ejercicio (VIDEO)

Salud

Por: pijamasurf - 07/24/2018

Dejar de moverte puede hacer que deje de fluir sangre a tu cerebro y acelerar enfermedades neurodegenerativas

Un estudio que ha causado bastante revuelo en los últimos tiempos hace énfasis en la importancia de hacer ejercicio, particularmente para las personas de edad avanzada. Como se sabe, el ejercicio es especialmente relevante para la salud del cerebro. Uno de los beneficios del ejercicio es que mejora la circulación, lo cual provoca que se bombee regularmente sangre al cerebro a lo largo del día.

En la investigación mencionada se le pidió a corredores de entre 50 y 80 años de edad que, en la medida de lo posible, dejaran de moverse durante 10 días. Estas personas habían corrido por lo menos 4 horas a la semana durante más de 15 años. Aunque tres no lograron cumplir con el requerimiento -pues simplemente, su cuerpo les pedía moverse-, a través de imágenes electroencefalográficas se encontró que en tan sólo 10 días se había producido una pronunciada disminución del flujo sanguíneo al cerebro.

La siguiente imagen muestra dicha merma en hasta ocho regiones cerebrales:

 

 

Los científicos notaron que la disminución ocurre en ambos lados del hipocampo, área responsable de la formación de memoria y su procesamiento. Esto sugiere que mantenerse activo es una buena forma de evitar enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. Oficialmente, se recomiendan 150 minutos de actividad aeróbica moderada y 75 de alta intensidad por semana. El siguiente video presenta esta información de manera sintética:

 

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Salud

Por: pijamasurf - 07/24/2018

Un estudio sugiere que existe una correlación entre los cronotipos y la depresión

La cronobiología es la ciencia que estudia los ciclos -como el circadiano- y su relación con los procesos biológicos, y ha cobrado mucha importancia en las últimas décadas. Se ha descubierto que el ser humano no está "divorciado" de la naturaleza y que los estados anímicos y metabólicos son regulados, al menos en parte, por los ciclos de la luz solar. 

Ante esto, no es sorpresa que en un estudio reciente (publicado en el Journal of Psychiatric Research) se encontrara que, específicamente en el caso de las mujeres, despertarse más temprano podría ayudar a combatir la depresión. En el estudio se examinó a unas 32 mil enfermeras, a las cuales se clasificó como deprimidas cuando ellas mismas lo reportaban así, cuando habían sido diagnosticadas por un médico o cuando estaban tomando antidepresivos. 

La investigación buscaba estudiar la relación entre el cronotipo y la depresión -el cronotipo es la caracterización que divide a las personas en aquellas que se levantan temprano en la mañana y se duermen temprano (los llamados early birds en inglés) y aquellas que se levantan tarde y duermen tarde (night owls)-.

Ahora bien, algunos especialistas han señalado que esta clasificación es demasiado simplista y debería incluir mayores matices. En la investigación mencionada, se halló una correlación entre la depresión y las personas del cronotipo de levantarse tarde. Si bien existen indicios de que este cronotipo podría ser genético, no hay información realmente concluyente y, por lo tanto, quizá podría ser revertido a través de nuevos hábitos.

Uno de los autores del estudio recomienda a los "búhos" nocturnos que intenten "dormir bien, se ejerciten, pasen tiempo afuera de casa, apaguen las luces en la noche e intenten recibir lla mayor luz diurna que puedan". Existe una relación muy clara entre la luz del Sol y la producción de hormonas y neurotransmisores como la melatonina y la serotonina, las cuales están involucradas en diversos procesos, entre ellos la regulación del sueño y el estado anímico. Así que si es posible, si estos individuos logran conciliar el sueño, se recomienda que intenten despertarse más temprano. Tradicionalmente, despertar a la hora del amanecer (o un poco antes) ha sido una práctica común en diferentes culturas, justamente por la lógica de seguir los ciclos de la naturaleza. 

Tal vez lo mismo podría aplicar para los hombres. No obstante, en la investigación citada sólo se tomó en cuenta a mujeres, y es posible que haya algunas diferencias cronobiológicas entre hombres y mujeres.