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Estudio muestra que ver deportes hace infelices a las personas

Sociedad

Por: pijamasurf - 07/22/2018

Estudio indica que ver partidos de fútbol suele ser una receta para la infelicidad, especialmente si no se elige un equipo en lo más alto de la tabla

Ver deportes, ya sea en estadios o en TV, se ha convertido en una parte importante de la industria del entretenimiento. En el último siglo, con los avances del marketing y la tecnología, esto ha llegado a niveles estratosféricos, con miles de millones de personas convirtiéndose en "fans" de equipos o atletas. Se ha dicho que deportes como el fútbol mueven a las masas como ninguna otra cosa -ni siquiera la religión o la política suelen llegar a estos niveles-.

En teoría, la gente observa un deporte porque le produce placer. Sin embargo, posiblemente por la alienación de la era moderna, la falta de sentido y de actividades comunitarias, las personas suelen identificarse con los equipos y convertirse literalmente en fanáticos, casi hasta el punto del fundamentalismo. Como muestra un estudio reciente, esto provoca que en realidad ver deportes no sea algo muy feliz para la mayoría de la gente, lo cual hace reflexionar seriamente sobre el valor de esta actividad fanática.

Economistas británicos investigaron 3 millones de respuestas en una app que monitorea la felicidad de los individuos y brinda, además, información de geolocación. Se estudió a personas en Inglaterra que seguían el fútbol. Los investigadores midieron los estados de ánimo de la gente en diferentes horas y días, para entender el estado general de cada persona independientemente de un partido. Los resultados mostraron que en promedio un fan está 3.9 puntos más feliz 1 hora después de que su equipo gana, mientras que está 7.8 puntos más triste cuando su equipo pierde. Asimismo, se descubrió que la infelicidad dura más que la felicidad asociada al triunfo. Para contextualizar esto, por ejemplo, 3.9 puntos de aumento de felicidad es una cantidad similar a lo que un individuo reporta cuando escucha música. 7.8 puntos más infeliz es hasta dos veces más el efecto negativo que se asocia con esperar en una línea para hacer un tramite, o con el estado de cansancio por trabajar todo un día. Al parecer, el consumo de deportes somete a las personas a un estrés que puede ser innecesario. 

Los investigadores creen que la tristeza que sienten los fanáticos tiene que ver con las expectativas que generan los partidos, muchas de las cuales son irreales, es decir, suelen creer que sus equipos son mejores de lo que realmente son. 

 

Claro que se podría argumentar que la solución es irle a un equipo que siempre gana, pero entonces seguramente el público no sentirá tampoco la felicidad asociada al triunfo, pues no tendrá el involucramiento necesario, a menos de que pueda fingirlo hasta que sea auténtico. El fenómeno es distinto, ya que al menos en Inglaterra existe una enorme cantidad de clubes de fútbol en diferentes ligas -no sólo la Premier- que congregan grandes cantidades de fanáticos, los cuales se sienten identificados con estos clubes. Obviamente, esto significa que los equipos que pierden muchos partidos tienen muchos fanáticos. No todos son aficionados "villamelones" que le van al Real Madrid o al Manchester United. Aunque este sea un pobre sucedáneo del amor, seguramente aplica la frase de que uno no escoge a quién ama realmente.

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Este es el último sobreviviente de una tribu indígena del Amazonas (VIDEO)

Sociedad

Por: pijamasurf - 07/22/2018

Este video da testimonio de un hombre que podría ser el último sobreviviente de una tribu autóctona del Amazonas, la cual ha sido perseguida durante los últimos 40 años

La principal cualidad evolutiva del ser humano es la vida en sociedad. Nuestros ancestros sobrevivieron inicialmente y después evolucionaron gracias, en buena medida, a su capacidad para conformar grupos sociales y, más importante aún, para lograr cierto grado de acuerdo entre la existencia individual y el propósito grupal. Sin duda, no deja de ser sorprendente que un elemento tan sencillo haya dado pie a todo lo que vemos ahora: grandes ciudades, industria, civilización, etcétera.

Con todo, no menos cierto es que este rasgo fundamental del ser humano también ha tenido consecuencias funestas en muchos ámbitos. Uno de ellos es cierta tendencia a la “normalización” o el franco dominio a la que se encamina la vida en sociedad, acaso por inercia propia. Después de todo, es posible que para facilitar la coexistencia con otros sea necesario asentar los pies en una misma base, tener ideas y opiniones casi idénticas, hacer las cosas con el mismo método, etc. Como una consecuencia más o menos obvia, lo diferente, lo distinto, lo otro, casi siempre padece: es reducido y desdeñado sutil o abiertamente e, incluso, llega a ser totalmente suprimido.

Si hablamos de este fenómeno es porque hace unos días se dio a conocer un video donde se observa al último sobreviviente de una tribu indígena asentada en la selva del Amazonas. Todavía hasta hace unos años esta agrupación contaba con varios integrantes, lo cual sin duda era ya un hecho sorprendente, pues la mayoría de nosotros supone que las tribus, los nativos y otras culturas afines pertenecían más bien a la época de las grandes exploraciones, misma que culminó con los procesos colonialistas de los siglos XVIII y XIX. Sin embargo, protegida por la vastedad de la selva amazónica, esta tribu había llegado hasta el siglo XXI… aunque aparentemente, ya no por mucho tiempo. 

De acuerdo con investigadores que han seguido el desarrollo de la tribu, el hombre en el video debe de ser el último integrante de ésta, la cual ha sido diezmada, perseguida y al parecer finalmente exterminada por poderosos agricultores y taladores que tienen interés en esa región del Amazonas ubicada en el estado brasileño de Rondonia, en las inmediaciones de la frontera con Bolivia.

El hombre parece rondar los 50 años de edad y según se observa por las acciones realizadas, se conserva en buena forma. Se cree que se alimenta de cultivos que él mismo cuida, así como de animales que caza. Por otro lado, es posible que haya vivido solo y aislado los últimos 22 años, cuidándose de tener algún contacto con otros seres humanos o grupos sociales.

¿En el mundo en que vivimos se aceptan cada vez menos otras formas de vida? Cuando muera este hombre, con él morirá también una manera particular de entender y habitar la realidad sobre la cual, quizá, no quedará ya ningún testimonio.

 

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