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Próxima secretaria de Gobernación de México dice que nuevo gobierno buscará legalizar la mariguana

Política

Por: pijamasurf - 07/05/2018

Posibles vientos a favor de la legalización soplan en México. Olga Sánchez Cordero dijo que el gobierno de López Obrador intentará legalizar la mariguana

La gran violencia que genera el narcotráfico es uno de los temas principales que deberá enfrentar el próximo gobierno mexicano, encabezado por Andrés Manuel López Obrador.

En una entrevista, Olga Sánchez Cordero, quien ocupará el cargo de secretaria de Gobernación, y que antes fue ministra de la Suprema Corte de Justicia, señaló que propondrá la legalización de la mariguana, incluyendo su uso recreacional o lúdico: "Ya la despenalizó Canadá, ya la despenalizaron en varios estados de Estados Unidos, ¿qué estamos nosotros pensando? ¿Seguirnos matando, cuando en otros países ya la despenalizaron? Vamos a tratar de avanzar".

Sánchez Cordero señaló que el plan de amnistía que propone AMLO debe ir de la mano de nuevas medidas en materia legal en torno a las drogas. También se propone la legalización para uso farmacéutico de la amapola. "En materia de la amapola, es conveniente como lo ha hecho Afganistán. Es muy cotizada para las farmacéuticas y para el uso medicinal, en un primer momento, los opiáceos (irán) para los fármacos legales", dijo la exministra.  

La legalización de la cannabis y la amapola (para uso farmacéutico), además de ser una medida estratégica para disminuir la violencia, puede ser también un impulsor de la economía, como se ha planteado en la legislación canadiense y como se ha comprobado en sitios como Colorado.

Sánchez Cordero dijo que esta iniciativa irá acompañada de un nuevo enfoque en torno a las drogas: "Conjuntamente con la despenalización habrá programas de prevención y de rehabilitación para adictos, y sobre todo, se va a castigar de forma muy importante a quienes proporcionen drogas a menores de edad".

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Noam Chomsky sobre la causa detrás de la era de la posverdad y las fake news

Política

Por: pijamasurf - 07/05/2018

Las causas políticas del estado de desencanto, alienación y animadversión modernos

A sus 90 años, Noam Chomsky sigue teniendo una enorme lucidez y una notable energía que le permite ser un feroz crítico de Donald Trump y el neoliberalismo. En una reciente entrevista para El País, Chomsky explicó cómo el neoliberalismo ha creado las condiciones del desencanto y la polarización que producen las fake news y permiten que personajes como Trump pongan en riesgo las estructuras de la democracia:

Hace ya 40 años que el neoliberalismo, de la mano de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, asaltó el mundo. Y eso ha tenido un efecto. La concentración aguda de riqueza en manos privadas ha venido acompañada de una pérdida del poder de la población general. La gente se percibe menos representada y lleva una vida precaria con trabajos cada vez peores. El resultado es una mezcla de enfado, miedo y escapismo. Ya no se confía ni en los mismos hechos. Hay quien le llama populismo, pero en realidad es descrédito de las instituciones.

Lo cual crea el estado actual de desconfianza, propio de la era de la posverdad:

La desilusión con las estructuras institucionales ha conducido a un punto donde la gente ya no cree en los hechos. Si no confías en nadie, por qué tienes que confiar en los hechos. Si nadie hace nada por mí, por qué he de creer en nadie.

Chomsky agrega una idea antinómica: el neoliberalismo sólo existe para los pobres y las corporaciones se benefician de políticas de corte marxista. Es un mundo al revés: 

El neoliberalismo existe, pero sólo para los pobres. El mercado libre es para ellos, no para nosotros. Esa es la historia del capitalismo. Las grandes corporaciones han emprendido la lucha de clases, son auténticos marxistas, pero con los valores invertidos. Los principios del libre mercado son estupendos para aplicárselos a los pobres, pero a los muy ricos se los protege. Las grandes industrias energéticas reciben subvenciones de cientos de millones de dólares, la economía high-tech se beneficia de las investigaciones públicas de décadas anteriores, las entidades financieras logran ayudas masivas tras hundirse… Todos ellos viven con un seguro: se les considera demasiado grandes para caer y se los rescata si tienen problemas. Al final, los impuestos sirven para subvencionar a estas entidades y con ellas a los ricos y poderosos. Pero además se le dice a la población que el Estado es el problema y se reduce su campo de acción. ¿Y qué ocurre? Su espacio es ocupado por el poder privado y la tiranía de las grandes entidades resulta cada vez mayor.

La distopía moderna ya no es la censura, sino la desinformación y la distracción masiva:

Hasta Orwell estaría asombrado. Vivimos la ficción de que el mercado es maravilloso porque nos dicen que está compuesto por consumidores informados que adoptan decisiones racionales. Pero basta con poner la televisión y ver los anuncios: ¿Buscan informar al consumidor y que tome decisiones racionales? ¿O buscan engañar? Pensemos, por ejemplo, en los anuncios de coches. ¿Ofrecen datos sobre sus características? ¿Presentan informes realizados por entidades independientes? Porque eso sí que generaría consumidores informados capaces de tomar decisiones racionales. En cambio, lo que vemos es un coche volando, pilotado por un actor famoso. Tratan de socavar al mercado. Los negocios no quieren mercados libres, quieren mercados cautivos. De otro modo, colapsarían.

Y, a diferencia de otras épocas, el individuo se siente aislado y sin optimismo gregario:

Se tenía la idea de que juntos se podía vencer a la crisis. Y eso se ha perdido. Ahora vivimos la sensación de que estamos solos, de que no hay nada que hacer, de que el Estado está contra nosotros…

 

Lee la entrevista completa en El País