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¿La gente inteligente envejece más lento?

Salud

Por: pijamasurf - 08/09/2018

La relación entre la inteligencia y la larga vida

La inteligencia es la cualidad más admirada en nuestra sociedad; al menos, es la que está bien visto admirar (las personas no admiten que lo que más admiran es el poder o el dinero, por ejemplo). Y ciertamente hay algunas razones científicas para apreciar la inteligencia, entre ellas, el hecho de que la inteligencia parece influir tanto en cómo envejecemos a nivel físico como también en cómo percibimos esa edad, una percepción que está a la vez ligada a la buena salud. Sentirse joven es ser sano.

Un artículo publicado por The British Psychologist Society sugiere que las personas que son más inteligentes envejecen más lento. Diversos estudios han demostrado que la llamada "edad subjetiva" se correlaciona con diferentes enfermedades. Recientemente se descubrió que entre más inteligente se es a los 20 años, más jóvenes se sienten las personas a los 70, algo que -como mencionamos- no es menor.

A partir de esto se descubrió, además, que los individuos que se sienten jóvenes están -lógicamente- más abiertos a nuevas experiencias, lo cual a su vez está relacionado con la salud mental. En otro estudio se encontró una relación entre el IQ y la longitud de la telomerasa celular, un indicador de envejecimiento. En suma, parece que la inteligencia puede mejorar la salud.

Claro que esto es solamente una norma estadística y para muchas personas la inteligencia, cuando no esta acompañada por un buen manejo emocional y demás, puede resultar en una actitud que orilla a situaciones de alienación. Y si bien sentirse jóvenes ayuda a ser más sanos, sentirse solos contribuye a estar enfermos. En un famoso estudio de Harvard de hace algunos años se halló que el principal factor asociado con la felicidad y la longevidad no era la inteligencia sino tener relaciones íntimas, es decir, tener amigos y familia. Así que, ciertamente, la inteligencia no es todo en la vida.

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Salud

Por: pijamasurf - 08/09/2018

En vez de luchar con el insomnio, hazlo tu amigo

La revista de salud de Harvard aborda el tema de qué hacer cuando te despiertas a la mitad de la noche y ya es muy tarde para volver a dormir -o simplemente, demasiado difícil- pero es demasiado temprano para levantarte e iniciar tu día. Por ejemplo, cuando te levantas a las 3-4 de la mañana. Muchas personas se quedan en la cama rumiando, cambiando de lado, con cierta frustración, luchando, como si fuere, contra el insomnio.

La revista de Harvard ofrece las típicas recomendaciones para evitar el insomnio: no tomar estimulantes como el café, evitar las siestas, hacer ejercicio, tener un horario regular, hacer de la habitación un santuario para el sueño (oscuro, silencioso, limpio), no cenar mucho, relajarse antes de dormir, etc. Todo eso está muy bien. Sin embargo, no se aboca al tema, a veces ineludible, de qué hacer en esos momentos.

La marea nocturna del insomnio es a veces simplemente demasiado fuerte para ir en contra de ella, y uno pierde aún más energía de la que ya desperdicia por no dormir bien cuando se resiste a este enemigo poderoso.

En uno de los episodios recientes del excelente podcast Expanding Mind, el escritor y académico Erik Davis habla sobre su propia experiencia frecuente de despertarse a las 3-4 de la mañana con enorme ansiedad. Davis cuenta que en vez de luchar contra estos estados, ha aprendido a aceptarlos. Lo que suele hacer es utilizarlos para meditar. Davis se sienta en la oscuridad y observa su mente en un momento especialmente propicio para meditar, por el silencio que suele dominar a esas horas. Horas que han sido, por otra parte, tradicionalmente dedicadas a la oración y a la contemplación religiosa. Al empezar a meditar, cuenta Davis, su mente suele estar en un estado sumamente agitado, frenético, casi psicótico, pero el solo hecho de iniciar ese acto de observación desapegada hace que pronto la intensidad de los pensamientos disminuya. De cualquier manera, esa energía mental es sumamente interesante para un meditador. 

Los resultados de esta meditación insomne, según Davis, suelen ser que después de una media hora o algo así, regresa a la cama y tiene un sueño delicioso. Y la ventaja de esto es que cuando te levantas en  la mañana, de alguna manera ya hiciste algo, ya meditaste. Para Davis (quien además de escribir libros sobre tecnología, música y culturas alternativas ha practicado meditación por varias décadas), lo fundamental de esta práctica es lo que llama "la alegría de la conciencia", es decir, el modo de atención que reconoce que todos los fenómenos que aparecen en la conciencia -sin calificarlos como buenos o malos- son interesantes y significan una experiencia única, plena y rica por su diversidad, por la cualidad de su presencia. Si uno puede tomar esta actitud -aunque evidentemente, esto no podrá ser todo el tiempo-, la realidad se convierte más en un juego que otra cosa.