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Asesinato de periodistas: hay un pacto de impunidad en México; debe intervenir tribunal internacional

Política

Por: pijamasurf - 08/06/2015

Edgardo Buscaglia habla sobre la situación de impunidad en México luego del asesinato de un periodista y una activista (además de otras tres personas) que habían señalado previamente al gobernador Javier Duarte

 

El asesinato de cinco personas el pasado 31 de julio en la ciudad de México ha generado reacciones en todo el mundo; algunas de las voces más lúcidas e indignadas vienen de periodistas extranjeros y de sociedades civiles más avanzadas, que categóricamente denuncian que la situación es insostenible. 

Entre las cinco personas asesinadas se encontraban el fotoperiodista Rubén Espinosa y la activista Nadia Vera, quienes habían señalado al gobernador de Veracruz, Javier Duarte, como responsable en caso de que les ocurriera algo. Pese a que es evidente que Duarte debió estar involucrado y que el gobernador de Veracruz es un poderoso criminal, el cual se mantiene en el poder por su nefanda influencia y posiblemente por tener información que compromete a otros políticos, es posible que la investigación no lo toque.

El periodista Témoris Grecko, del sitio Ojos de Perro, atinadamente entrevistó al experto argentino en ley internacional Edgardo Buscaglia sobre lo sucedido. Buscaglia, sin cortapisas, señala que la situación ha llegado a un extremo preocupante, por lo que es necesario intervención internacional. Existe un "pacto de impunidad en México como Rusia", señaló y explicó que cuando se quiere llegar a un actor político, ello conlleva el problema de que ese actor político tiene información de otro político por lo que, de facto, existe un pacto de impunidad, un estado de parálisis que sólo podría ser interrumpido por "un tribunal internacional al estilo de la exYugoslavia".

Según Buscaglia, la comunidad internacional no interviene  por una "predileccion del statu quo": a  las empresas internacionales les resultan muy cómodos los actores políticos mexicanos que abren las puertas sin ninguna restricción, por lo que prefieren no actuar y no arriesgar perder las condiciones favorables bajo las que operan. "Si esto [la impunidad] ocurriera en Venezuela o en Argentina inmediatamente se levantaría las manos por la inmoralidad". Así que México vive en una oscura bolsa de protección. Se ha convertido en un "prostíbulo patrimonial de los oligopolios internacionales". Duras palabras que no deben ofender, porque la realidad nunca debe ofender, debe de ser asumida y se debe actuar en consecuencia. 

El problema incluye que en México "la sociedad civil sólo actúa de forma espasmódica, no se ha institucionalizado", pierde su vuelo después de la primera inercia, no sabe monitorear al poder.  En otros países la "sociedad civil es más técnica... la sociedad civil debe de volverse más peligrosa para las mafias del poder". 

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La viabilidad futura de la UNAM depende de una comunidad académica joven, productiva y actualizada

Está por emitirse la convocatoria con la que se inicia el proceso que culminará con la decisión de la Junta de Gobierno de la UNAM a favor de alguno de los candidatos para ocupar la rectoría de la Máxima Casa de Estudios durante los próximos 4 años. 

Un grupo de destacados universitarios, miembros de la Junta, será el que ausculte a la comunidad académica y entreviste a los candidatos interesados en dirigirla. La comunidad emitirá su opinión y los candidatos presentarán su plan de trabajo. La Junta evaluará opiniones y planes y decidirá por cuenta propia. Ni la comunidad académica, ni la opinión pública, han tenido acceso, hasta ahora, a los planes de trabajo de los candidatos. Pero el proceso, que dista de ser democrático, funciona. Ha garantizado la estabilidad y continuidad de la institución quizá más respetada y querida del país.

Lo que es inaceptable es que no falten académicos, con o sin línea, que pretendan demostrar que el proceso mediante el cual se elige al rector de la UNAM, es democrático. En lugar de gestar y defender falacias, la comunidad académica podría demandar, en cambio, la transparencia en la última fase del proceso. Difundir, en vivo y en directo, la sesión en la que se lleve al cabo el debate previo a la votación en la que se elija al nuevo rector, por ejemplo. O al menos, que se pueda tener acceso oportuno a los planes que presentan los aspirantes. Todo ello no puede sino fortalecer el proceso de esta elección sui generis.

Por lo pronto, ojalá se nos pudiera facilitar el plan del doctor Narro para sus dos períodos como rector, para poder evaluarlo. Las horas Narro a las que nos hemos rendido durante 8 largos años en los medios, nos han dejado exhaustos. Pero también insatisfechos, por lo que respecta a ciertos hechos, que apenas narró y menos resolvió. Los rufianes que, de forma auspiciada o de manera autónoma, ocupan el auditorio Ché Guevara, antes Justo Sierra, de la Facultad de Filosofía y Letras, desde hace años, perduran ahí sin que haya mediado acción legal alguna para echarlos. El ambulantaje campea también en la UNAM. No emprendió tampoco José Narro ninguna solución a la jubilación digna, pero obligatoria, de su planta de profesores, cuya edad promedio se cifra en los 57 años de edad. La viabilidad futura de la UNAM depende de una comunidad académica joven, productiva, actualizada y familiarizada con al menos tres idiomas. Durante el lapso referido, la UNAM siguió dependiendo casi exclusivamente del erario público y extendió la mano para garantizar sus proyectos, pero también para consolidar sus intereses e inercias internos. Seguimos a la espera de planes importantes vinculados a la problemática que enfrenta el país. Seguimos esperando un registro de patentes generadas por investigadores de la UNAM. Y en el ramo de las ciencias sociales y el derecho, se nos quedan a deber Facultades que dejen de ser factorías de desempleo, o comadronas de licenciados carentes de identidad placentaria, o pródigos en inmunodeficiencia intelectual adquirida.

Al tenor de lo anterior, otra Junta de Gobierno, también  funcional, la de El Colegio de México, determinó que la doctora Silvia Giorguli fungirá como presidenta de esa institución durante el período 2015-2020. Apenas unos días después, la columna "Templo Mayor", del diario Reforma, difundió la  inconformidad, por parte de un grupo de académicos que no quiso identificarse, con el consenso que sumó la demógrafa en su designación. 

El reparo consistió en señalar que la ahora presidenta no cuenta con libros reconocidos y que su nivel en el Sistema Nacional de Investigadores está por debajo del de otros aspirantes.

Supongamos que lo anterior sea cierto, aunque tengamos que recordar, por ejemplo, que el licenciado Mario Ojeda Gómez tampoco escribió un libro reconocido, eventualidad que no se contrapuso para que sea recordado como un buen presidente de El Colegio.

Y por lo que respecta al nivel de la doctora Giorguli en el Sistema Nacional de Investigadores, pues resulta que, a decir de los miembros de la Junta de Gobierno, fue su plan de trabajo para El Colegio el que se impuso sobre el de los otros aspirantes con mejor nivel en el Sistema. Prueba suficiente para responsabilizarla del destino de una institución tan extraordinaria como lo es El Colegio de México durante el próximo quinquenio.