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"Apeshit" en el Louvre, una muestra altamente significativa del estado actual del arte y la cultura mundial; en su cúpula más alta, sus más altos exponentes

Nada es verdad; todo está permitido. 

Vladimir Bartol

Beyoncé y Jay-Z -la power couple de la industria del entretenimiento- recientemente rentaron el Museo Louvre de París para hacer su nuevo videoclip: "Apeshit" ("Caca de Mono"). El Louvre es rentado de manera usual -sólo hay que pagar buen dinero- y numerosas filmaciones se realizan ahí cada año. Pero hay algo diferente en este caso. Es un statement de las popstars

En el video los vemos vestidos exótica y grandilocuentemente, luciendo cadenas de oro, ropa exuberante y poderosa, paseando por los pasillos de la gran cúpula del arte mundial que ahora es sólo de ellos, o contemplando con cierto desprecio sus tesoros. Por momentos, frente a obras consagradas -y algunas de gran significado religioso-, Beyoncé y sus bailarinas semidesnudas hacen el conocido twerking (o perreo), esa simulación del acto sexual que se ha vuelto el paso característico de géneros como el reggeaton y cierto hip-hop y pop de masas. No es para escandalizarse, pero no es algo insignificante. 

En un momento especialmente significativo se les ve bailando frente a la Consagración del emperador Napoleón y la emperatriz Josefina. La corona de Josefina queda justo en la cabeza de Beyoncé. Beyoncé y Jay-Z, como dice la revista ArtNet, "se están insertando en el canon del arte occidental". Y están haciendo una crítica de la ausencia del arte negro. ¿Qué tiene de malo esto? Pues quizá no mucho, aunque quién sabe. Ciertamente es valida su crítica política, se comparta o no. Pero lo que es más significativo e inquietante es que el video, con toda su hipérbole y pomposidad, es realista en el sentido de que esto es lo que tenemos actualmente. En realidad el video es bastante bueno para su género, el tema es que es lo máximo a lo que llegamos. Un videoclip como este es la inspiración con la que contamos. Los museos sólo así se vuelven relevantes (sólo el culo divino de Beyoncé puede darle relieve: ahora, el Louvre está ofreciendo tours especiales de las obras que se muestran en el video). La cultura pasa por el entretenimiento. Personas como Jay-Z y Beyoncé o Kim Kardashian y Kanye West (quien tiene cosas buenas, hay que decirlo, pero de allí a que sea "el mejor de todos los tiempos"...) son de alguna manera nuestros Leonardos, Beethovens o Shakespeares, y más aún, son nuestros Apolos, Venus, Dionisios. Lo son al menos en tanto que ocupan un espacio similar en la cultura, en la mente de las personas y en los deseos que provocan. Lo son y lo saben -como es evidente por el desenfadado narcisismo que exhiben constantemente-. Y no son los únicos en saberlo; muchas personas genuinamente creen que son lo mismo. Y algunos defienden su importancia cultural a la misma altura y discuten cosas como los paralelos entre Kim Kardashian y Le Corbusier  o por qué Kardashian es más relevante que García Marquez. Argumentan que el arte ha cambiado y esto es lo que tenemos y es igual de valido, bello, rico y profundo. Después de todo, en un mundo materialista -en el que se ha "comprobado" que no existe el espíritu y que quizás ni siquiera exista la conciencia- ¿qué otra cosa más sublime se puede hacer que contonear cuerpos sensuales y presumir riqueza y poder? El triunfo del individuo que ha conseguido el éxito y que es adorado por las masas, el modelo y héroe. El culto a la personalidad. El arte reducido al poder.  El oxímoron de la belleza inmoral. 

Como suele ocurrir con sus canciones, "Apeshit" habla sobre sus vidas, despotrica contra los que los envidian y afirma su éxito, lo cual es la prueba de su genialidad, de que merecen todo lo que tienen, de su cuasidivinidad. Son más poderosos que las instituciones, que los Grammys, que el Superbowl -y ciertamente, que el Louvre-. Son la nueva pareja presidencial. Son gánsters, pero santos también.

Stack my money fast and go (fast, fast, go)
Fast like a Lambo (skrrt, skrrt, skrrt)
I be jumpin' off the stage, ho (jumpin', jumpin', hey, hey)
Crowd better savor (crowd goin' ape, hey)
I can't believe we made it (this is what we made, made)
This is what we're thankful for (this is what we thank, thank)
I can't believe we made it (this a different angle)
Have you ever seen the crowd goin' apeshit? Rah!

Llevan sus vidas, sus conflictos cotidianos -la sustancia universal de la chismografía- a una dimensión arquetípica, a una nueva mitología que es consumida por las masas y crea, como ocurre con lo mítico, las pautas de la conciencia colectiva. Sus vidas y enredos, señala una popular youtuber, son la nueva Ilíada, sólo que, claro, más relevante para nosotros, porque, ¿qué nos puede decir a nosotros un poeta ciego que vivió hace 3 mil años? Lo que antes eran las estrellas y sus divinidades1, ahora es literalmente "starpower", la gasolina de los sueños. 

Motor cade when we came through
Presidential with the planes too
One better get you with the residential
Undefeated with the cane too
I said no to the Superbowl, you need me, I don't need you
Every night we in the endzone, tell the NFL we in stadiums too
Last night was a fuckin' zoo
Stagedivin' in a pool of people
Ran through Liverpool like a fuckin' Beatle
Smoke gorilla glue like it's fuckin' legal
Tell the Grammy's fuck that 0 for 8 shit
Have you ever seen the crowd goin' apeshit? (Rah)

De nuevo, disculpen el puritanismo, pero estas son nuestras aspiraciones, estos son nuestros valores, estas son nuestras estrellas que "guían e iluminan".

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[1]  Sobre las celebridades, Roberto Calasso escribe:

habría que decidirnos un día a entender que las stars son astros, al igual que Andrómeda y las Pléyades y muchas otras figuras de la mitología clásica. Sólo si se reconoce este común origen astral y fantasmal, se podrá llegar a comprender cuáles son las diferencias -y las distancias, también ellas estelares- entre Sunset Boulevard y el Olimpo.

Una nueva transmigración de los dioses. Esas apariciones de Apolo o de Atenea en el campo de batalla -teofanías, y también manifestaciones externas de la psique- son hoy las apariciones de las estrellas de cine en nuestras vidas (la diferencia de si estas ocurren en una ficción o en la vida real es menos significativa que la aparición misma que se registra en nuestra psique: una pálida posesión. "Las películas han robado nuestros sueños, de todas las traiciones ésta es la peor", dijo F. Scott Fitzgerald).

 

Twitter del autor: @alepholo

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Brillante animación narra la compleja amistad de Freud y Jung en 4 minutos (VIDEO)

Arte

Por: pijamasurf - 07/31/2018

Sexo, religión, rivalidad: la polémica amistad de 2 grandes intelectuales del siglo XX

La amistad de Freud y Jung es una de las más famosas del siglo XX. En este video del excelente sitio de filosofía Aeon tenemos una condensación, en 4 minutos, de una de las relaciones más complejas y fascinantes.

Aunque muchos matices quedan fuera el video, es estupendo sobre todo por sus formidables animaciones. Jung conoció a Freud en 1906, cuando éste se encontraba en la cima de sus poderes, pues ya había publicado algunos de sus libros más importantes (como La interpretación de los sueños) y había despertado el interés mundial sobre el inconsciente.

El encuentro de dos mentes brillantes no ocurrió sin sacar chispas. El primer día de conocerse pasaron 13 horas seguidas conversando. Freud señaló a Jung como su heredero, su Josué (siendo él, en este caso, Moisés). Viajaron a Estados Unidos, llevaron el psicoanálisis con éxito al nuevo mundo y cada uno analizó los sueños del otro. Freud luego empezó a tener paranoia y a pensar que Jung quería destronarlo, como Edipo. En realidad, el conflicto de fondo era intelectual. Freud creía que todo podía reducirse al sexo; Jung consideraba que existía una dimensión espiritual y que la libido era una energía psíquica no limitada exclusivamente a lo sexual. En una ocasión en la que estaban juntos se escucharon unos ruidos inexplicables que Freud, pese a haberlos oído claramente y a que Jung predijo acertadamente que volverían a ocurrir, desestimó o reprimió.

Más tarde, Freud acusó a Jung de ser un místico; sin embargo, él mismo reconoció la existencia de fenómenos parapsicológicos. Jung escribió en su biografía que no podía seguir más a Freud, pues éste mostraba una incongruencia intelectual y no una sincera búsqueda de la verdad. Con la publicación de uno de los libros de Jung, Símbolos de transformación, donde se distancia de las teorías de Freud, se selló la ruptura. El video señala que las teorías de Freud han probado ser más influyentes, y tiene razón. Sin embargo, influencia no significa necesariamente valor o acierto. Quizás, mucho de Jung queda por ser descubierto.