*

X
La modelo Jazz Egger podría ser la más popular del sitio de citas Tinder

En la popular app de citas Tinder, los usuarios navegan a través de diferentes perfiles a los cuales les pueden dar like pero también superlike (sólo por día para un usuario no prémium). Cuando una persona da un superlike le llega una notificación a la otra persona, quien puede entonces corresponder haciendo un match

La modelo austríaca Jazz Egger, de 19 años de edad, dice ser la persona más popular de esta red social, pues ha obtenido más de 5 mil 400 matches en unos meses y miles de superlikes. Egger dice que no tenía ni idea de lo popular que era hasta que le enseñó su perfil a una amiga y descubrió que, en promedio, la gente recibe uno o dos superlikes al mes.

Por alguna razón Egger, quien vive en Londres, genera un enorme interés entre los usuarios de Tinder, incluidas algunas celebridades. Jazz cree que, por una parte, esto se debe a que viaja mucho -y puede provocar curiosidad también en otros "mercados"- y por la otra, a un mensaje que colocó en su perfil, una especie de disclaimer a través del cual avisa que ya no puede responderles a todos porque se ha vuelto demasiado difícil, así que sólo podrá responder a los mensajes "superinteresantes". Algunos usuarios, por ejemplo, la han invitado a sus yates en Grecia y cosas por el estilo.

De todos esos matches, Egger dice que sólo ha salido en unas 20 citas. Sin embargo, los beneficios de su alto perfil en Tinder no han sido pocos, ya que asegura que ha obtenido trabajos para modelar gracias a la app. Y seguramente más, ahora que los medios británicos la han postulado como la gran campeona del juego de Tinder.

Te podría interesar:
El periodista gonzo en una rara entrevista

El año 2017 será recordado, entre otras cosas, por ser el año en el que se tomó conciencia colectiva de la abundancia de las fake news y sus efectos nocivos para la democracia. 20 años antes, en los albores de Internet, el periodista gonzo Hunter. S. Thompson, charlando con otro periodista -bebiendo whisky, por supuesto-, explicaba cómo el Internet llevaría a lo que hoy llamamos fake news.

El periodista Matthew Hahn le preguntó al Thompson, justo en el momento en que su libro Fear and Loathing in las Vegas estaba por convertirse en una película de culto, sobre el nuevo medio que prometía democratizar el periodismo. Hunter respondió:

Pues no sé, hay una línea en algún lado entre democratizar el periodismo y hacer que cualquier persona sea un periodista. De todas maneras, no puedes creer realmente en lo que lees en los diarios, pero al menos hay un espectro de confiabilidad. Tal vez se está convirtiendo como en los talk shows de TV o en los tabloides, donde todo es aceptable mientras sea interesante.

Aquí tenemos el germen de las fake news: la noción, entendida por Thompson con cierta preclaridad, de que cualquier cosa que capture el interés vale. Hoy le llamamos también clickbait. Por supuesto, esto existía también en el periodismo tradicional, pero estaba, de alguna manera, bien delimitado: uno sabía lo que era un tabloide y entendía que su tipo de información era sensacionalista. Asimismo, existía un "espectro de confiabilidad" debido a los medios de producción. No cualquiera podía imprimir un diario y había una especie de tradición y un ethos. Los medios tenían "gatekeepers" y, generalmente, los que escribían eran expertos. 

Thompson observa en la entrevista que la ética operativa de la sociedad estadounidense en ese entonces era simplemente el deseo de salir en la TV. "Las personas hacen lo que sea para salir en ella... No existes si no estás en la TV. Es un proceso de validación". Lo que el periodismo digital supuestamente democratiza, ahora lo democratizan las redes sociales. El espectro de validación de la existencia ocurre allí. Thompson cuenta cómo los soldados estadounidenses en la segunda guerra mundial escribían en las paredes de las ciudades europeas su nombre afirmando, por ejemplo, "Kilroy estuvo aquí". "Toda la historia del hombre es sólo el esfuerzo de personas, escritores, de escribir su nombre en el gran muro".

Thompson creía que el Internet era la forma en la que los individuos lograban imponerse a la dificultad de salir siempre en la TV. Y ciertamente hemos visto cómo el Internet cada vez más se parece y reemplaza a la TV. Antes el Internet estaba basado en el texto y en el hipervínculo y, ahora, se basa en el video y el life-broadcasting. Por supuesto, el Internet es mucho más que esto y Thompson no entendió todo, pero ciertamente sus comentarios en torno al periodismo son muy lúcidos, sobrios incluso, pese a su perenne borrachera.