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El ABC de la astrología: en dónde está mejor colocado cada planeta (domicilios, exaltaciones, detrimentos, etcétera)

Magia y Metafísica

Por: pijamasurf - 09/21/2018

¿En qué signos están bien colocados los planetas?

Aunque es una disciplina vilipendiada y considerada la imagen viva de la seudociencia, la astrología goza de una enorme popularidad en la actualidad, acaso por que estamos viviendo una transición a una sociedad que se concibe cada vez más como "espiritual pero no religiosa". Aunque la astrología se asocia con el new age y, ciertamente, la mayoría de los sitios en línea y de los horóscopos en revistas tienden a una filosofía new age, la astrología es una tradición cuyo lugar en la tradición intelectual occidental no puede desestimarse de un brochazo, especialmente si tomamos en cuenta que personas como Kepler y Newton practicaron la astrología con ahínco. De cualquier manera, cuando se consideran sus complejidades y relaciones y no se piensa sólo en términos de un signo solar (con la idea enteramente superficial de "ser Libra" o "ser Géminis"), es decir, de manera unívoca, la astrología puede ser una gran herramienta de autoconocimiento, si bien es importante notar que la excesiva dependencia a las posiciones de los planetas puede llegar a producir una parálisis autocondenatoria. 

La pequeña gráfica que hemos compilado aquí es la base de las diferentes interacciones entre signos y planetas de la astrología, que es una ciencia -o una mitopoética si se quiere- de las relaciones geométricas, elementales, y de la dinámica del cosmos. La astrología occidental tradicionalmente ha asignado una "dignidad esencial" a un planeta según su lugar en el zodiaco. Esta dignidad tiene diversas dimensiones. Por una parte, cada signo está regido por un planeta, en el cual tiene su domicilio; por la otra, cada planeta tiene una exaltación fuera de su domicilio, esto es, un lugar en cielo en el que sus cualidades positivas se ven exaltadas o favorecidas. A su vez, cada planeta tiene un lugar donde se ve disminuido, generalmente en un lugar opuesto a su dignidad; por ejemplo, la Luna, que tiene su dignidad en Cáncer, un signo de agua, encuentra su detrimento en Capricornio, un signo seco que representa lo opuesto de lo que se asocia con la Luna y, en este caso, incluso está en oposición directa a Cáncer. Además existe un signo donde el planeta se encuentra en su caída, justamente el signo opuesto a su exaltación. 

En términos generales se considera que el mejor posicionamiento de un planeta es en su domicilio, e incluso se tiene una dimensión extra que es la del decanato (cada signo es dividido en tres decanos de 10 grados), el cual también es regido por un planeta. Aunque existen numerosos otros factores a considerar, como los aspectos, las estrellas fijas y demás, el segundo punto a tener en cuenta es la exaltación. Siguiendo a William Lilly, el detrimento es el lugar donde un planeta tiene menor dignidad; en su detrimento, el planeta se encuentra en serio conflicto. Menor en grado, pero también negativa es la caída, donde un planeta pierde su poder, pero no necesariamente se encuentra corrompido y afligido. 

Por último, hay que mencionar que los planetas descubiertos en la modernidad (Urano, Neptuno y Plutón) han sido acomodados por los astrólogos modernos, y algunos astrólogos que tienden al esquema clásico no los toman en cuenta dentro de su cosmovisión. Esto explica por qué algunos signos se repiten.

Planeta Domicilio Exaltación Detrimento Caída
Sol Leo Aries Acuario Libra
Luna Cáncer Tauro Capricornio Escorpio
Mercurio Géminis/Virgo Acuario Sagitario/Piscis Leo
Venus Tauro/Libra Piscis Escorpio/Aries Virgo
Júpiter Piscis/Sagitario Cáncer Geminis/Virgo Capricornio
Saturno Capricornio/Acuario Libra Cáncer/Leo Aries
Urano Acuario Escorpio Leo Tauro
Neptuno Piscis Leo Virgo Acuario
Plutón Escorpio Aries Tauro Libra

 

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Para los astrólogos tradicionales esta conjunción, que se empieza a sentir a finales de marzo, es infausta y funesta y terrible; requiere del más alto cuidado y trabajo

El 2 de abril se presentará la conjunción exacta de Marte y Saturno en el grado 8 de la constelación de Capricornio. La más reciente conjunción entre Marte y Saturno ocurrió el 25 de agosto del 2016 y la siguiente se presentará el 31 marzo del 2020. Según la astrología tradicional, este es un evento sumamente infausto y merecedor del más alto cuidado. Para los astrólogos tradicionales Marte (el planeta de la guerra y el conflicto) y Saturno (el planeta de la muerte y los castigos) son los dos "maléficos", los planetas más adversos y desafortunados. Una conjunción generalmente amplifica sus efectos.

Se debe mencionar que la conjunción está activa por varios días antes y después del 2 abril, ya que una conjunción para algunos astrólogos tiene influencia hasta a 10 grados de diferencia. Por si fuera poco, la conjunción de Marte-Saturno se presenta con una cuadratura con el Sol y Mercurio retrógrado en Aries, dos naturalezas contrastadas y opuestas en un ángulo duro. Aries, el signo en el que Saturno tiene su detrimento, es un signo impulsivo, fogoso, pasional, mientras que Capricornio es reflexivo, cauteloso, conservador. Esta misma oposición es intrínseca a Marte y Saturno, ya que Marte rige a Aries -la energía vehemente, un signo de fuego- y Saturno a Capricornio -una energía melancólica, un signo de tierra, frío y seco-. Por otra parte, esto no es del todo negativo, pues en Capricornio Saturno tiene su domicilio y Marte está exaltado, lo cual permite también la expresión de las mejores cualidades de estos planetas. De cualquier manera se esperan 2 semanas difíciles, desafiantes, en las cuales se recomienda la paciencia, el cuidado, la reflexión, no quemar las naves, no desesperarse y no frustrarse si las cosas no fluyen como se piensa.

El astrólogo helénico Vetio Valente describe a Saturno con palabras como maligno, mezquino, solitario, engañoso, estricto, miserable, falto de energía, lleno de obstáculos, triste... Para Marte usa palabras como violencia, guerra, exilio, mentiras, vanidad, robo, enojo, peleas, pleitos legales, aventuras amorosas, fuerza, liderazgo, acción, fuego, hierro. El astrólogo William Lilly dice de Saturno que, afligido, es  envidioso, ambicioso, celoso, desconfiado, timorato, sórdido, necio, misógino, mentiroso, maligno, nunca está contento y siempre está quejándose. Marte, cuando está afligido, es deshonesto, carece de modestia, ama el conflicto, el robo, el asesinato, la conmoción, la sedición, la traición, es un espíritu turbulento, obsceno, impulsivo, inhumano, inmoral, furibundo. Marte es el planeta de los tiranos, de las arterias, del color rojo, de las fiebres.

Como podemos ver, Saturno y Marte astrológicamente comparten algunos elementos de lo más ruin y bajo de la naturaleza, lo que Jung llamaba la sombra. Asimismo entran en conflicto puesto que uno necesita el reposo, la reflexión, la lentitud, el cuidado y el otro es la explosividad, la vitalidad, el impulso. Esto genera obviamente una dificultad, naturalezas que tiran para lados distintos. Dicho eso, sería absurdo pensar que todo es desgracia y que uno simplemente debe encerrarse y rezar por que las cosas no sean demasiado aciagas (aunque un poco de reserva contemplativa no está de más). Si se consideran estos planetas como arquetipos o patrones colectivos que son parte de la naturaleza y de la psique, entonces uno entiende que también presentan fases de trabajo, aprendizaje e incluso arrojan luz sobre procesos inconscientes que debemos resolver. Ambos planetas hacen énfasis sobre la importancia de la acción y el trabajo. Marte es la fuerza y energía que impele a actuar, y Saturno es la ley moral que obliga a actuar y que castiga o retribuye los actos. Saturno es el arquetipo del viejo, duro y juicioso padre (el Padre Cronos, el Señor del Karma), que exige a sus hijos y que si no obtiene respuesta puede ser sumamente cruel (hasta el punto de devorarlos). Si entendemos a estos planetas como dioses, como númenes que aparecen en la vida, debemos entonces rendirles culto, haciendo sacrificio, como si fuere, en el altar de estos dioses, dándoles la comida que les gusta. Y estos dioses piden disciplina, fuerza, valentía, acción, y a la vez paciencia, tesón y compromiso con una estructura moral. Así entonces, la mejor forma de sortear esta conjunción maléfica es manteniendo el orden y cumpliendo con el deber, con aquello que uno sabe hacer, más allá del placer o el dolor, siguiendo con ahínco y ecuanimidad un propósito trascendental.