*

X

El chill melancólico de Cuco, un joven que está reinventando la forma de hacer música

Arte

Por: pijamasurf - 09/30/2018

Con 19 años, este joven californiano de padres mexicanos ha cautivado ya a un público considerable con sus composiciones

La creatividad suele tener circunstancias que la hacen propicia, y cuando éstas se presentan, en una suerte de combinatoria imprevisible, los resultados suscitan el asombro y la admiración, sin importar mucho la persona en quien esto ocurre.

Tal es el caso de “Cuco”, sobrenombre de Omar Banos, un joven nacido en California de padres mexicanos que, a sus 19 años, ha cautivado a una audiencia considerable con música que comenzó a producir por inquietud personal, armado casi nada más que de las habilidades al respecto aprendidas en Internet, pero dueño de un intenso estilo propio, que se refleja en las piezas que a través de plataformas como YouTube o SoundCloud ha difundido entre un público cada vez más numeroso.

Por su trabajo, Cuco ha sido calificado como uno de los compositores más destacados de una “nueva ola” de jóvenes que, desde la modestia de su habitación, han sido capaces de crear música que da cauce a los sentimientos de toda una generación, sin mayores ambiciones más allá de la expresión creativa. En su caso, además, es posible que su éxito se deba también a cierto temperamento melancólico y reflexivo impreso en su música.

Y es quizá esa sinceridad la que al final ha cautivado a sus escuchas. No todos los días se ve surgir un espíritu tan auténticamente creativo.

Te podría interesar:

¿Qué es lo que hace a Borges un escritor tan especial? Roberto Calasso lo explica

Arte

Por: pijamasurf - 09/30/2018

Uno de los grandes sabios de nuestra época, sobre uno de los grandes escritores de la historia

Borges imaginó el paraíso como una biblioteca y dijo que se preciaba no de lo que había escrito, sino de lo que había leído. Pocas personas han vivido de una manera tan total las letras. En uno de sus poemas, cuando ya empezaba a perder la vista, escribió: "Dios, que con magnífica ironía/me dio a la vez los libros y la noche". Una de sus ideas favoritas era aquella de Valéry que sugería que toda la literatura había sido escrita por un único autor -el Espíritu- y todos los escritores eran sólo amanuenses, de un único "caballero omnisciente". 

Roberto Calasso, el gran erudito italiano, sugiere que en Borges tenemos un ejemplo de la literatura absoluta, de aquella literatura que presenta un universo en sí mismo, una "potencia antagonista" a la superstición de la sociedad que se ha convertido en una entidad metafísica. Es decir, una literatura en la que se admite la presencia de lo invisible y se dialoga con el pasado (con su propia mitología llena de dioses y palabras numinosas), en un mundo que se ha cerrado sobre sí mismo, con su propio mito, que es la sociedad secular. Calasso explica en La literatura y los dioses:

Cuando leemos los ensayos de Baudelaire o de Proust, de Hofmannsthal o de Benn, de Valéry o de Auden, de Brodsky o de Mandelstam, de Marina Tsvietáieva o de Karl Krauss, de Yeats o de Montale, de Borges o de Nabokov, de Manganelli o de Calvino, de Canetti o de Kundera, advertimos en seguida -aunque cada uno de estos poetas pudiera detestar al otro, o ignorarlo o incluso combatirlo- 'que todos hablan de lo mismo', aunque no por ello se muestren ansiosos por nombrarlo. Amparados en múltiples máscaras, saben que la literatura a la que se refieren se reconoce, más que por la fidelidad a una teoría, por una cierta vibración o luminosidad de la frase (o del párrafo, la página, el capítulo, el libro entero). Esa especie de literatura es un ser que se basta a sí mismo.

En una entrevista con el diario El País, Calasso ahonda sobre Borges:

Borges es un ejemplo casi perfecto de literatura absoluta. Borges nos permite comprender cómo bajo la palabra literatura puede caber absolutamente todo. Es una de las novedades que aporta, porque comprende cómo todo el universo de lo escrito, que puede ser la historia natural, la teología, la crónica de los periódicos, todo se convierte en material de la literatura, esta es su aportación. No es que sea completamente nuevo, porque es un fenómeno que aparece en los últimos 200 años, pero en Borges se muestra con gran claridad. Él evita, con una astucia enorme, abordar los temas en formas ya predispuestas, por ejemplo la forma de tratado, es decir, de aquello que dice lo que es. Usa la literatura, una forma que no es conducible a una afirmación, eso es típico de Borges. Por casualidad, mi primer escrito traducido se publicó en Sur, en 1962, era un ensayo sobre Adorno y el surrealismo. A Borges lo conocí mucho más tarde cuando vino a Europa. Hoy Adelphi publica sus obras completas.

Calasso, quien es el director de Adelphi, posiblemente la casa editorial más exquisita del mundo, hace énfasis en esta capacidad transfiguradora de Borges de todo hacerlo literatura, de todo llevarlo a la palabra, cada cosa un signo en un universo infinito de signos, donde las líneas en la piel de un tigre pueden ser signos divinos. Como los cabalistas que tanto le interesaban, Borges sabía que el universo era un enorme texto, pero no sólo en un sentido posmoderno, sino en el sentido del Logos y del Aleph: palabra, letra, cifra cuyo significado era el enigma del hombre, imagen del Todo.