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El padre de la realidad virtual se ha convertido en uno de los más lúcidos y acérrimos críticos de la Red

Jaron Lanier, una de las voces más calificadas en cuanto al conocimiento de los entresijos de la tecnología digital, cree que las redes sociales actuales son como los cigarrillos y, como las viejas compañías de tabaco, deben ser reguladas. Y los usuarios, como los fumadores de tabaco, harían bien en simplemente dejarlas.

Lanier, considerado el padre de la realidad virtual, es un ingeniero informático que trabaja como consultor de Microsoft y que estuvo involucrado en el desarrollo del protocolo de Internet2. Recientemente publicó un libro en el que llama urgentemente a abandonar las redes sociales, Ten Arguments for Deleting your Social Media Accounts Right Now, pues argumenta que no añaden nada realmente positivo a Internet. En una entrevista con El País, Lanier asegura que él sigue creyendo en lo fabuloso que es Internet, pero con la salvedad de que se abandonen las redes sociales o que se desarticule el poder de inmensas redes sociales como Facebook, que son algo así como un cáncer digital:

Yo todavía soy un verdadero creyente de Internet, pero unas pocas compañías monopólicas han tomado el control de Internet y lo han arruinado. Nunca he tenido una cuenta en una red social, ni Facebook, ni Twitter, ni nada. Nunca. ¿Cómo lo hago? Porque estos servicios realmente no añaden nada a los que Internet te da. Usando las capacidades normales de Internet, como hacer una página web o mandar un email, no necesitas estas compañías. La gente ha llegado a la conclusión de que las necesita, pero no es verdad. A lo que me opongo es a ese control por parte de monopolios gigantes en el que cualquier conexión entre personas sólo se puede financiar si hay una tercera persona que quiere manipular a esas dos personas. Creo que eso es la receta para la locura y la negatividad. Y ha calado tanto que quizá no sobrevivamos. Internet en sí mismo sigue siendo genial.

Lanier sugiere que estas redes sociales han creado una necesidad falsa y han producido con sus algoritmos una masa de adictos. Facebook ha aplicado técnicas conductistas -como ha aceptado su socio fundador Sean Parker- alterando el sistema de dopamina del cerebro. Lanier afirma que para que las redes sociales pueden tener verdadero valor, es necesario que el cliente sea el usuario -actualmente, los usuarios son los productos-. El hecho de que exista un tercero invisible -todas las compañías que se sirven de los datos de Facebook, y el mismo Facebook- que pulula alimentándose de la información para persuadir a los usuarios de tener ciertas conductas, crea un entorno manipulativo, casi perverso, que fomenta la negatividad. Para esto, como también ha dicho Tim Wu, sería necesario simplemente que las redes sociales cobraran por usarlas y que se eliminara el esquema de publicidad y recolección de datos. El hecho de recibir servicios gratis en Internet es sólo un enorme espejismo; en realidad, el precio que se paga es altísimo -por ejemplo, ya hemos cedido nuestra privacidad y puesto en entredicho la democracia-.

Para salvar Internet, es necesario dejar las redes sociales; esto puede sonar como una contradicción, pues Internet hoy en día se confunde con las redes sociales. Pero, al contrario, Lanier busca rescatar el espíritu original de este medio, que estaba orientado al conocimiento y a crear una red de información libre no centralizada. Lo opuesto a los enormes monopolios. 

 

Lee más sobre esto: Las 10 razones por las cuales debes abandonar las redes sociales, según Jaron Lanier

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Francia toma una medida responsable y prohíbe el uso de "smartphones" en todas sus escuelas

Una nueva ley, impulsada por la presidencia de la república en Francia, prohíbe desde este curso escolar el uso de teléfono portátiles en las escuelas. La medida pretende favorecer un "ambiente que permita la atención, la concentración y la reflexión, que son indispensables para la comprensión y la memorización", según afirma el comunicado oficial del gobierno francés. Al parecer, al presidente francés, quien es filósofo de formación, no le han pasado desapercibidos los efectos nocivos que tiene el uso excesivo de la tecnología, particularmente en lo que se refiere la facultad de la atención.

Además, la medida busca limitar la exposición a la pornografía a la que son susceptibles los jóvenes, especialmente a través de sus amigos de la escuela, pues suelen mostrarse tempranamente imágenes pornográficas en sus aparatos. En lugar de pasar el tiempo absortos en sus aparatos, el Ministerio de Educación francés cree que esto fomentará la interacción directa, no mediada -es decir, los niños se dedicarán a jugar entre sí-. En Francia, nueve de cada 10 personas entre los 12 y los 17 años tienen un teléfono móvil.

Las escuelas pueden decidir si queda prohibido traer el teléfono a la escuela o los alumnos pueden traerlos pero deben dejarlos en sus lockers. De cualquier manera, los alumnos que usen sus teléfonos en la escuela podrán ver como sus aparatos son confiscados.

Diversos estudios previos han demostrado que el desempeño escolar en escuelas que prohíben el uso de teléfonos celulraes mejora significativamente y equivale por lo menos a 5 días más de clases al año. 

Indudablemente, muchos países se beneficiarían de tomar medidas similares; sin embargo, son pocos los que se atreverían a enfrentar a la opinión pública -en Francia la opinión pública se quejó, pero aún así el gobierno hizo avanzar la medida- y al poder económico de las grandes compañías de tecnología.