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Modelo biónica obtiene tercer lugar en certamen Miss Italia (FOTOS)

Sociedad

Por: pijamasurf - 10/01/2018

Chiara Bordi demuestra que la belleza y la fuerza perduran más allá de un accidente casi trágico

En un tiempo en el que los concursos de belleza son seriamente disputados y controversiales, al menos Miss Italia está en las noticias por algo positivo. La modelo Chiara Bordi, de 18 años, obtuvo recientemente el tercer lugar en la final de Miss Italia en Milán.

Bordi sufrió un accidente a los 13 años y tiene una pierna biónica, pero eso no le impidió mostrar su belleza con confianza. La corona se la llevó la actriz Carlotta Maggiorana, pero la atención de la prensa fue para Chiara, quien sin duda tiene una prometedora carrera como modelo. 

En la competencia, Chiara mostró su prótesis adornada en el concurso  de traje de baño y en la sesión de gala. Chiara dijo que su interés no estaba en ganar sino, sobre todo, en "mostrar al mundo que la vida todavía puede ser hermosa cuando uno renace después de un evento dramático". Indudablemente, logró su cometido.

Sin embargo, existieron algunos trolls que molestaron a Chiara en su cuenta de Instagram, argumentado que sólo había sido aceptada en la competencia por estar lisiada, algo que a la luz de estas imágenes, resulta evidentemente falso.

Chiara tiene un empleo con la agencia Models of Diversity, ha modelado para Harley-Davidson y es aficionada a los deportes extremos. 

La crítica que han recibido los concursos de belleza por parte del feminismo se ve al menos paliada por las buenas causas que algunos de estos certámenes logran promover.

 

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Este profesor del MIT calculó en 1973 el año en que la humanidad colapsaría (y hasta ahora ha acertado en todo)

Sociedad

Por: pijamasurf - 10/01/2018

Jay Forrester, profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts y creador de la “dinámica de sistemas”, predijo en 1973 el año en que la civilización humana podría colapsar

Es muy posible que la humanidad se encuentre en un momento crucial, una especie de encrucijada en donde, por un lado, se presenta la posibilidad de tomar ciertas decisiones, emprender algunas modificaciones sustanciales y actuar de otra manera o, por otro lado, hacer lo mismo que hemos hecho hasta ahora, sin cambios de ningún tipo, ni en nuestros hábitos ni en nuestras ideas, en la manera en que se maneja la economía o se educa a las nuevas generaciones, o en el cuidado del planeta. 

Un camino conduce a cierta restauración del lugar del hombre en el panorama más amplio de la vida en este planeta, a una existencia si no en equilibrio, sí al menos respetuosa de las otras formas de vida con quienes convivimos, y acorde a la condición finita de la Tierra en sí.

El otro camino nos lleva a la destrucción de la vida (como ya ocurre), quizá incluso a la extinción misma de la especie humana, pues nuestra supervivencia está ligada a todos los ciclos naturales del planeta, mismos que desde hace varias décadas hemos afectado seriamente.

¿Este segundo pronóstico es sombrío? Algunos dirán que simplemente es realista. Y, por otro lado, no es nada nuevo. Sobre todo en la segunda mitad del siglo XX, varios personajes de cierto renombre e instituciones igualmente prestigiosas comenzaron a levantar la voz de alarma respecto del futuro del ser humano, el cual, según esas perspectivas, estaba seriamente amenazado.

Una de esas predicciones fue elaborada por Jay Forrester en 1973. En esa época, Forrester era un profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), en donde fue reconocido por desarrollar la “dinámica de sistemas”, un método inicialmente concebido para proyectar el impacto de las políticas gerenciales de grandes empresas. En aquel entonces, fue General Electric quien propuso y financió el proyecto. 

Sin embargo, una vez que Forrester continuó por cuenta propia con sus investigaciones, aplicó el método que había creado a la realidad global del ser humano y su presencia en la Tierra. El profesor tomó en cuenta el ritmo de crecimiento de la población humana, los niveles de industrialización de nuestro modo general de vida, la producción de alimentos y su consumo, las conexiones entre proveedores y consumidores (a gran escala), las condiciones climáticas del planeta, los niveles generales de contaminación provocada por el ser humano y la cantidad de países existentes, entre otras variables. 

Ayudado con los instrumentos computacionales que existían entonces, Forrester llegó a una cifra precisa del año en el que la especie humana colapsaría: el 2040.

Ante este pronóstico, Forrester sugirió la posibilidad de limitar el crecimiento, en varios sentidos, incluso de la población, lo cual fue visto con recelo y le valió ser señalado como un “neomalthusiano” (en alusión a Thomas Malthus, uno de los primeros economistas en recomendar el control de la población como única medida eficaz frente a la finitud de los recursos naturales). 

Pero, por otro lado, en términos generales el profesor no se equivocó en el futuro proyectado. Si ponemos atención a la situación actual, lamentablemente puede decirse que el tiempo le dio la razón. En este video se explica con más detalle la predicción de Forrester:

Si este es el caso, ¿la humanidad tendrá realmente tan poco tiempo de supervivencia? ¿Y por qué si vemos que el colapso es tan evidente, no somos capaces de tomar las medidas adecuadas para evitarlo?

 

También en Pijama Surf: Esta gráfica muestra las decisiones personales que realmente combaten el cambio climático