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¿Por qué a algunas personas no les gusta recibir abrazos? La ciencia lo explica

Ciencia

Por: pijamasurf - 10/23/2018

Aunque el ser humano es un ser social, el contacto corporal no le agrada a todo el mundo

Puede parecer o no increíble, pero lo cierto es que el contacto corporal no es recibido de la misma manera por todas las personas. En algunos casos, esta diferencia se origina en la cultura: como es sabido, algunas sociedades son más reservadas que otras, mientras que en algunas el cuerpo es un protagonista de todo tipo de intercambio social. 

Sin embargo, el contexto cultural podría no ser la única causa que explique las formas tan variadas en que una persona se expresa a través del cuerpo y, más particularmente, la dificultad o franca molestia que un individuo puede sentir al ser tocado espontáneamente por alguien más, incluso cuando se trata de un contacto afectuoso o amistoso. Hay quienes experimentan cierta incomodidad cuando reciben un abrazo, incluso si viene de alguien en quien confían y a quien quieren.

Este peculiar fenómeno ha sido explicado por un estudio realizado por los investigadores suecos Lena M. Forsell y Jan A. Åström, quienes analizaron el fenómeno del abrazo según se expresa en distintas culturas, así como la historia del gesto y sus efectos en términos psicológicos e incluso bioquímicos, para entender desde esa perspectiva todas las circunstancias implícitas en algo aparentemente tan sencillo como la acción de abrazar a alguien.

En ese análisis, los investigadores notaron que la reacción que una persona tiene frente a los abrazos está relacionada directamente con el entorno familiar donde creció. 

De entrada, los niños que crecen en familias que no suelen practicar las demostraciones de afecto mediante el cuerpo repiten ese mismo patrón con otros niños y aun con los adultos con quienes tienen trato, al menos en los primeros años de infancia. 

Sin embargo, al crecer puede ocurrir un fenómeno peculiar. Como señala Suzanne Degges-White, profesora de pedagogía en la Universidad del Norte de Illinois, en vez de preservar dicha conducta de reticencia frente al contacto corporal, los niños que crecieron en dicho contexto experimentan cierta “sed” y entonces se vuelven hacia el extremo opuesto, esto es, desarrollan la necesidad de acompañar toda muestra de afecto de algún gesto, desde un abrazo hasta una palmada en el hombro o algún otro ademán de ese tipo.

Con todo, es necesario tomar en cuenta que el ser humano, en tanto primate, es un animal social. Nuestros antepasados sobrevivieron gracias a la capacidad de formar comunidades y evolucionaron también por la fortaleza que encontraron en esa comunión. Sin duda, ese elemento también explica la necesidad de contacto corporal que experimentamos a lo largo de nuestra vida.

 

También en Pijama Surf: Las 10 conductas más típicas de la condición humana (que seguramente has hecho alguna vez en tu vida)

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Estas son 6 cosas probadas por la ciencia que puedes hacer para mejorar tu memoria

Ciencia

Por: pijamasurf - 10/23/2018

Una buena memoria es señal de una mente sana. Aquí algunas cosas que puedes hacer para consolidar tu memoria

A menudo, la solución más sencilla a todos nuestros problemas es tomar una pastilla. No sólo cuando nos duele algo, sino incluso cuando queremos aumentar nuestras capacidades, la tentación de tomar una pastilla -un nootrópico, por ejemplo- siempre está latente. Sin embargo, la verdadera solución o la forma de mejorar nuestras capacidades rara vez logra sostenerse a través de un medicamento o suplemento.

Aunque hay numerosas sustancias que son vendidas para mejorar la memoria, los resultados científicos son mixtos, y no existen pruebas aceptadas con total consenso. Un consenso que, sin embargo, sí existe en cuanto a las siguientes actividades y alimentos (y es que, como sabemos, el alimento es la mejor medicina). La siguiente lista está basada en la investigación de David DiSalvo, periodista científico de revistas como Scientific America.

 

1. Ejercicio

Seguramente, el ejercicio es lo que mejor reputación tiene entre la comunidad científica como herramienta para mejorar la memoria. Un estudio mostró que incluso unos minutos de ejercicio ligero -de 10 minutos en adelante- tienen consecuencias significativas en el desempeño mnemónico, lo cual es una excelente noticia. El ejercicio mejora la conectividad entre las áreas cerebrales responsables de codificar nuevos episodios mnemónicos.

 

2. Dormir y tomar siestas   

Como debería ser obvio, la salud del cerebro depende en gran medida de dormir bien, y esto es especialmente cierto en relación con la memoria. Las personas que no duermen mucho o que se despiertan varias veces durante la noche suelen padecer una pérdida proporcional de memoria. Entre las funciones del sueño, las cuales no dejan de ser misteriosas, está justamente la de consolidar la memoria. En diversas investigaciones se ha comprobado que tomar siestas breves, aproximadamente de 30 minutos, tiene también efectos positivos.

 

3. La meditación   

La forma en la que la meditación mejora la memoria es mediante el cultivo de la atención y a la vez, la atención mejora la memoria. Esto es algo que uno puede corroborar leyendo un libro: si leemos sólo las palabras, distraídos o pensando en otras cosas, es muy probable que después de leer apenas recordemos de qué se trataba lo que leímos. En cambio, si somos capaces de mantener una atención fija e intensa, podremos recordar mucho mejor el contenido, frases enteras y dominar el sentido del texto. Además, se cree que la meditación puede mejorar nuestra cognición en general, haciéndola más flexible y fluida. Generalmente, se citan 8 semanas como el período tras el cual los beneficios de la meditación empiezan a ser significativos. 

 

4. Beber café o té 

Aunque existen innumerables estudios que se contradicen en cuanto a los beneficios del café y el té en la salud, hay cierto consenso de que pueden ser benéficos para la memoria a largo plazo. En un estudio de la Universidad Johns Hopkins se encontró que las personas que bebieron café el día anterior a una prueba cognitiva, tenían mejores resultados que las que no lo hicieron. 

 

5. Alimentos con alto contenidos de flavonoides 

Los flavonoides son compuestos antiinflamatorios que se encuentran en las plantas y que podrían tener un rol importante en la prevención del cáncer. Particularmente, los arándanos tienen una alta concentración de estos metabolitos, y el cacao es otra buena opción.

 

6. Oler aceite esencial de romero

Sabiduría popular que se confirma. Ya lo intuía Shakespeare:

There's rosemary, that's for remembrance: pray you, love, remember.