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Científicos logran producir por unos minutos el quinto estado de la materia en el espacio

Ciencia

Por: pijamasurf - 11/21/2018

Científicos logran generar un condensado de Bose-Einstein en un cohete espacial

En 1995, un grupo de científicos probó que existe un quinto estado de la materia (además del sólido, gas, líquido y plasma), el cual se puede crear solamente a estados ultrabajos de temperatura. A esto se le conoce como el condensado de Bose-Einstein y es usado para realizar experimentos teóricos en la mecánica cuántica; por ejemplo, para estudiar las ondas gravitacionales. Ahora, por primera vez un grupo de científicos alemanes logró generar un condensado de Bose-Einstein en el espacio, haciendo un experimento en el cohete espacial MAIUS-1.

Los científicos consiguieron que una especie de chip atómico de miles de átomos de rubidio 87 alcanzara una temperatura casi del 0 absoluto, esto es -273.15. El chip atómico es una "trampa magneto-óptica" que atrapa a los átomos de rubidio formados por rayos láser (sí, suena completamente ininteligible y a la vez, como una descripción de ciencia ficción).

Lo maravilloso de esto es que cuando los átomos en gravedad cero alcanzan una temperatura cercana al 0 absoluto su individualidad se desvanece y empiezan a actuar como un "superfluido" o un "superátomo", con todos los átomos vibrando en sincronía, algo que anteriormente ha sido descrito como luz líquida. Este "quinto estado de la materia" tiene propiedades extrañas como cero fricción y viscosidad, y permite que la luz fluya alrededor de los objetos.

Estudiar el condensado de Bose-Einstein es problemático en la Tierra debido a las fuerzas gravitacionales; es por esto que los científicos probaron a hacerlo en el espacio, donde es más fácil realizar experimentos precisos, según dijo Maike Lachmann de la Universidad de Hannover. El vuelo espacial duró apenas 6 minutos en los que se realizaron cientos de experimentos previamente programados, ya que fue en un vehículo no tripulado.

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Por: pijamasurf - 11/21/2018

Aunque el ser humano es un ser social, el contacto corporal no le agrada a todo el mundo

Puede parecer o no increíble, pero lo cierto es que el contacto corporal no es recibido de la misma manera por todas las personas. En algunos casos, esta diferencia se origina en la cultura: como es sabido, algunas sociedades son más reservadas que otras, mientras que en algunas el cuerpo es un protagonista de todo tipo de intercambio social. 

Sin embargo, el contexto cultural podría no ser la única causa que explique las formas tan variadas en que una persona se expresa a través del cuerpo y, más particularmente, la dificultad o franca molestia que un individuo puede sentir al ser tocado espontáneamente por alguien más, incluso cuando se trata de un contacto afectuoso o amistoso. Hay quienes experimentan cierta incomodidad cuando reciben un abrazo, incluso si viene de alguien en quien confían y a quien quieren.

Este peculiar fenómeno ha sido explicado por un estudio realizado por los investigadores suecos Lena M. Forsell y Jan A. Åström, quienes analizaron el fenómeno del abrazo según se expresa en distintas culturas, así como la historia del gesto y sus efectos en términos psicológicos e incluso bioquímicos, para entender desde esa perspectiva todas las circunstancias implícitas en algo aparentemente tan sencillo como la acción de abrazar a alguien.

En ese análisis, los investigadores notaron que la reacción que una persona tiene frente a los abrazos está relacionada directamente con el entorno familiar donde creció. 

De entrada, los niños que crecen en familias que no suelen practicar las demostraciones de afecto mediante el cuerpo repiten ese mismo patrón con otros niños y aun con los adultos con quienes tienen trato, al menos en los primeros años de infancia. 

Sin embargo, al crecer puede ocurrir un fenómeno peculiar. Como señala Suzanne Degges-White, profesora de pedagogía en la Universidad del Norte de Illinois, en vez de preservar dicha conducta de reticencia frente al contacto corporal, los niños que crecieron en dicho contexto experimentan cierta “sed” y entonces se vuelven hacia el extremo opuesto, esto es, desarrollan la necesidad de acompañar toda muestra de afecto de algún gesto, desde un abrazo hasta una palmada en el hombro o algún otro ademán de ese tipo.

Con todo, es necesario tomar en cuenta que el ser humano, en tanto primate, es un animal social. Nuestros antepasados sobrevivieron gracias a la capacidad de formar comunidades y evolucionaron también por la fortaleza que encontraron en esa comunión. Sin duda, ese elemento también explica la necesidad de contacto corporal que experimentamos a lo largo de nuestra vida.

 

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