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La pornstar Stormy Daniels tendrá que pagar 293 mil dólares a Donald Trump

Política

Por: pijamasurf - 12/12/2018

Stormy Daniels recibe un revés de la Corte

El polémico caso de la demanda de Stormy Daniels ha dado un giro con la resolución de un juez distrital que ha determinado que la actriz (cuyo nombre real es Stephanie Clifford) tendrá que pagar al presidente Trump 292 mil dólares para reembolsarle el 75% del costo de su defensa y unos mil dólares adicionales en sanciones por haber presentado un caso "sin mérito".

Daniels afirma haber tenido sexo con Donald Trump y haber recibido un pago de 130 mil dólares realizado por parte del abogado Michael Cohen para que no hablara de su relación sexual con Trump a los medios, algo que en todo caso no cumplió, ya que ha publicado un libro sobre el tema: Full Disclosure. Su defensa argumentó que había recibido amenazas del equipo de Trump y de un "hombre misterioso".

El abogado de Daniels contestó diciendo que la penalización será apelada y está seguro de que no se mantendrá. Mientras tanto cuestionó el llamado "triunfo de Trump" diciendo que no sería realmente un triunfo si Trump tiene que pagar 1 millón y medio de dólares a Stormy en el caso de acuerdo de no divulgación.

De cualquier manera, es evidente que se trata de un importante triunfo para Trump, el cual, por otro lado, no deja de generar dudas sobre su uso del poder político. Y un triunfo que, por otro lado, viene con una nueva noticia que sigue poniendo a Trump en la penumbra: la condena de su abogado Michael Cohen a 3 años de prisión, que se anunció hoy. Cohen fue jefe de finanzas del comité nacional del Partido Republicano y está siendo sentenciado por violar las leyes financieras durante las elecciones presidenciales de 2016. Así que la tormenta de Daniels se apaga sólo para dar lugar a una nueva (y acaso, más seria).

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Política

Por: pijamasurf - 12/12/2018

Fiel a su estilo, Kanye West despotricó en el Despacho Oval de la Casa Blanca

Kanye West y Donald Trump se reunieron en la Casa Blanca supuestamente para discutir una reforma al sistema penitenciario y la violencia en las calles de Chicago, la ciudad del rapero. Pero las cosas tomaron un giro a lo Kanye y también, en cierta forma, a lo Trump. Podríamos decir que fue una sesión surrealista, bizarra y demás, pero la realidad que no estuvo tan fuera de tono respecto a lo que ha sido la presidencia de Trump. Y de Kanye, con sus exabruptos frenéticos, que él cree que son divinamente inspirados, era de esperarse.

Kanye empezó defendiendo al prisionero Larry Hoover, apelando a la teoría del multiverso, y con una veta bodhisattva esbozó una teoría de la compasión (que recuerda la idea de Phil K. Dick para escapar de la Matrix). Argumentó que debían sacar de prisión a Hoover porque "en un universo alternativo, yo soy Hoover". Kanye se puso cósmico y dijo que vivimos en un universo infinito y no se trata de ayudar a los negros, sino de ayudar a todos.

El rapero manifestó su apoyo a Trump, diciendo que la gorra que tenía puesta lo empoderaba, pues no tuvo mucha energía masculina en su infancia y se casó en una familia donde tampoco hay mucha energía masculina. Así que Trump podía ser una figura paterna, para él y para el país, por lo cual es necesario hacer ver bien a Trump, el Superman naranja. Incluso jugó con la idea de que Trump estaba viviendo el viaje arquetípico del héroe, a la Joseph Campbell, enfrentando la oscuridad, para lograr llevar a la luz a todo el país. La confusa épica de las celebridades que se ven como los viejos dioses griegos. 

Kanye dijo que los afroamericanos deben sacudirse la mentalidad de víctimas (lo que llama "welfare mentality") y dejar de sentirse ofendidos. Dijo que se podía ser negro y no ser demócrata. Sugirió un esquema estilo Montessori para las escuelas, donde le enseñaran música y meditación a los niños... Kanye habló por hasta 10 minutos seguidos en un eléctrico monólogo, haciendo asociación libre, yendo del tema de su bipolaridad a los coches voladores y a los aviones que las compañías estadounidenses debían diseñar para Trump, y por supuesto profirió numerosas groserías, algo que ya no escandaliza a nadie y parece completamente normal para la institución presidencial.

 

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