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Niño brasileño que vive con jaguares en reserva genera admiración y controversia (FOTOS)

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 12/13/2018

Sus padres son biólogos y ha crecido con estos felinos desde que nació

Tiago Silveira ha vivido toda su vida con jaguares, no de manera salvaje, sino en una reserva en Brasil. Recientemente publicó una foto en la que aparece tranquilamente bañándose en una laguna con dos jaguares y un perro. La foto conmocionó las redes sociales, con muchos usuarios poniendo en duda la realidad de la imagen y otros, como suele pasar en nuestro tiempo, casi ofendiéndose de que se le permita al niño arriesgar su vida o algo así. 

La realidad es que Tiago es hijo de los biólogos Leandro Silveira y Anah Jacomo, quienes coordinan el Instituto Jaguar de Brasil, en el estado de Goiás. Para Tiago, es completamente natural interactuar con estos felinos.

“Mi hijo nació en un ambiente con jaguares y aprendió a lidiar con ellos desde que era un bebé. Obviamente ponemos límites, pero él ya sabe cómo comportarse. Es muy natural para él”, dijo el padre a la BBC.

Los padres de Tiago explican que nunca ha habido problemas con los jaguares; sin embargo, han dejado muy claro que es necesario marcar ciertos límites con ellos, ya que no son animales sociales, pese a que sí llegan a crear vínculos de por vida con los humanos, si desde que nacen tienen contacto con humanos. Tiago ha dicho que cuando crezca quiere continuar el trabajo de sus padres pues considera importante tratar de salvar a una especie, lo cual ciertamente es tan loable como maravilloso es poder conocer íntimamente a estos magníficos animales.

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Un famoso argumento filosófico que se burlaba de la causalidad dice que el mundo está sostenido por una hilera de infinitas tortugas, cada una sosteniendo a la otra (ante esta idea, se suele oponer la idea de un primer motor inmóvil). Esta extraordinaria imagen parece ilustrar este argumento de manera sorprende y, quién sabe, quizás algunos filósofos antiguos alguna vez se encontraron con una tortuga haciendo algo similar.

Se trata de una "tortuga mordedora", especie común en los pantanos de Maryland. Estas tortugas están siendo monitoreadas por el proyecto Task Force Turtle que estudia, entre otras cosas, la migración. Las tortugas mordedoras ("snappers", en inglés) recorren todos los años el mismo camino en el invierno hacia hoyos de lodo donde aguantan el frío invernal. Y usan el mismo lugar lodoso cada año, con precisión de relojero suizo.

En este caso, la tortuga que lleva su propio mundo de la imagen acababa de emerger de un espacio lodoso cerca de un lago que recién se había secado. De hecho, habían dejado de rastrearla y se preguntaban qué le había pasado. Al parecer, la tortuga va un poco tarde en su proceso migratorio anual.

Así que no es que la tortuga esté llevando su propio mundo para protegerse -o terraformar un nuevo planeta-, sino que todavía no se despabila del todo. De cualquiera manera, estos animales son bastante extraordinarios por este fenómeno de migración que hace que duerman cada año en el mismo lugar con una precisión de centímetros. Los científicos experimentaron dándole escopolamina -un alcaloide de la familia del toloache- a estas tortugas para ver cómo afectaba su ruta, ya que la sustancia suele bloquear las memorias. Y efectivamente, las tortugas dosificadas con esta sustancia no logran regresar a su nicho de lodo bajo los efectos de la droga y, en cambio, se quedan vagando y dando vueltas por horas. Aunque ciertamente cuestionable desde un punto de vista ético, esto no es tan cruel como parece, pues 6 horas después, cuando la sustancia se elimina, vuelven a tomar su camino y llegan a su destino.