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¿Por qué ocurren las erecciones matutinas (y no únicamente en los hombres)?

Salud

Por: pijamasurf - 12/02/2018

Un misterio de la fisiología humana: las erecciones nocturnas, que se presentan en el pene pero también en el clítoris

El cuerpo humano ha sido objeto de estudio desde tiempos remotos y, aun así, algunas de sus funciones han escapado al entendimiento y la explicación.

Uno de esos fenómenos que permanecen en el misterio son las erecciones matutinas, que por razones obvias se asocian sobre todo con el cuerpo masculino pero que tienen también un equivalente en la mujer, como mostraremos a continuación.

Hasta donde se sabe, las erecciones matutinas son un efecto de la tumescencia peneal nocturna, que es como se conoce científicamente a la erección del pene que ocurre espontáneamente durante la noche, entre una y cinco veces (siempre y cuando el hombre no padezca disfunción eréctil). 

Cabe mencionar que este fenómeno es tan propio de la fisiología masculina que, según se ha documentado, comienza en el útero materno, se mantiene a lo largo de la vida e incluso se presenta en otras especies de mamíferos. 

En el cuerpo femenino existe un fenómeno análogo: las erecciones del clítoris, que pueden suceder igualmente durante el sueño. Recordemos que el clítoris y el pene son órganos que en el desarrollo del embrión humano poseen el mismo origen, por lo cual la estructura anatómica de ambos conserva ciertas similitudes.

El fenómeno de la erección nocturna, tanto en el pene como en el clítoris, está a su vez asociado con la fase de movimiento ocular rápido del sueño, la cual, como se sabe, es el momento en que la persona duerme más profundamente. En este sentido, algunas hipótesis sugieren que en esa etapa el cerebro “apaga” las células noradrenérgicas, un grupo de neuronas encargadas de administrar la norepinefrina, el neurotransmisor de la noradrenalina que, entre otros efectos, inhibe la erección del pene en la vida diurna. Sin dicho neuroquímico en el sistema, los órganos genitales actúan sin restricción, con los efectos conocidos.

Otra explicación del fenómeno apunta hacia la presencia del óxido nítrico en nuestro torrente sanguíneo, químico que las células liberan naturalmente cuando estamos relajados y que por un lado distiende los músculos pero, por otro, dilata los vasos sanguíneos. En el caso del pene y el clítoris, esto último conduce necesariamente a su erección.

'Céphale et Aurore', Pierre-Narcisse Guérin (1810)

Existe también una hipótesis que considera la función reparadora del sueño, la cual involucra tareas de “desecho”. Como se sabe, al dormir nuestro cuerpo se ocupa de numerosas funciones por las cuales “saca la basura” generada en nuestros procesos fisiológicos. Prácticamente todos los sistemas lo hacen. En el caso de la erección nocturna, se cree que una de sus finalidades es “oxigenar” el cuerpo cavernoso del pene, justamente el tejido que hace posible que éste se endurezca y que, sin las erecciones nocturnas, tendría actividad únicamente en los momentos de la excitación sexual. Gracias a dicha oxigenación constante del tejido, se previene la fibrosis cavernaria, esto es, la afectación del tejido que lleva eventualmente a la disfunción eréctil.

Una última explicación fisiológica relaciona la erección con las ganas de orinar. La erección nocturna se considera en este caso una erección reflejo, es decir, una erección que ocurre no como efecto de la excitación sexual (que en ese caso recibe el nombre de erección psicógena), sino como resultado de la presión sobre los nervios sacros y de la espina dorsal asociados con la erección del pene que una vejiga llena de orina es capaz de ejercer. El hecho de que las erecciones se presenten durante la noche o en las primeras horas de la mañana parece ser resultado, por un lado, del hábito adquirido en el ser humano de dormir varias horas continuas, sin pausa y, por otro, del aprendizaje necesario asociado a este comportamiento de contener las ganas de orinar. Esta explicación parece ser coherente con el hecho de que justamente después de despertar es muy común levantarse a orinar y también parece confirmarse en el caso de hombres en edades avanzadas, cuyo pene ha perdido la capacidad de erectarse, cuyo sueño se ve interrumpido por el deseo inaplazable de descargar su orina. Con todo, de todas las hipótesis presentadas, esta es la que se considera menos factible, pues el cuerpo cuenta con diversos métodos para prevenir que una persona orine espontáneamente.

Antes de terminar valdría la pena considerar también el aspecto inconsciente del sueño que, como bien observó Sigmund Freud, se caracteriza por ser un momento en que la mayoría de las represiones, censuras y resistencias se relajan, dando libre paso a todo tipo de pensamientos, fantasías, alucinaciones, ideas, etc. En relación con la sexualidad, el sueño también es importante porque permite la puesta en escena de comportamientos que por nuestro desarrollo civilizatorio aprendemos a reprimir. Con todo, la sexualidad es una energía que emerge, siempre, y en ocasiones encuentra en los sueños uno de sus medios predilectos de expresión. Prueba de ello son las llamadas eyaculaciones nocturnas o “sueños húmedos” que ocurren sobre todo en la pubertad, cuando el período de latencia sexual de la infancia llega a su fin y las pulsiones regresan a retomar aquello que les fue arrebatado. Las erecciones serían, en este sentido, una respuesta natural a una excitación sexual inducida por una ensoñación libre de censuras.

'Morphée et Iris', Pierre-Narcisse Guérin (1811)

En cualquier caso, todo parece indicar que las erecciones nocturnas y matutinas son reflejo de una buena salud física. 

 

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Para la depresión y la diabetes, médicos prescriben visitar un museo de arte

Salud

Por: pijamasurf - 12/02/2018

Esta iniciativa busca hacer del arte la medicina del siglo XXI

La relación entre el arte y la salud no es evidente en un primer momento. Solemos pensar al arte a la luz de la creatividad y de la intelectualidad, de la apreciación y la cultura. La salud, por el contrario, la asociamos a diversos elementos relacionados con el cuerpo: la alimentación, el ejercicio físico, el metabolismo y el envejecimiento, etc. Y dado que en Occidente estamos habituados a separar mente y cuerpo, parece difícil pensar que una actividad “intelectual” como crear o apreciar una obra artística tenga efectos en nuestra salud corporal.

Sin embargo, dado que dicha división entre la mente y el cuerpo es en realidad falsa (ambos forman parte de un mismo sistema y son expresión de una misma corriente de vida), es posible que el arte también pueda sanarnos y, en general, contribuir a nuestro estado de bienestar. Después de todo, si hacemos algo que nos place, nuestro cuerpo reacciona favorablemente. En el aspecto químico, liberando hormonas y neurotransmisores vinculados a las sensaciones de felicidad, recompensa y satisfacción. En el sentido anímico, la actividad que nutre nuestro espíritu, que nos cultiva y amplía nuestros horizontes, nos ayuda a entender de la vida de otra manera, acaso mejor o con mayor precisión, quizá con más belleza.

Bajo esa perspectiva, un grupo de médicos en Canadá comenzarán a prescribir visitas a museos de arte a los pacientes que padezcan depresión, diabetes y algunas otras enfermedades de tipo crónico.

Este proyecto nació como una colaboración entre la organización Médicos Francófonos de Canadá y el Museo de Bellas Artes de Montreal. Los médicos decidieron participar e impulsarlo porque están convencidos de que el arte mejora significativamente la calidad de vida de una persona, pero sobre todo, porque existe un fundamento científico para esta práctica. 

Hélène Boyer, vicepresidenta de la organización, destacó los resultados que se han obtenido en investigaciones relacionadas con la terapia de arte, en las cuales se han medido los niveles de las hormonas responsables de nuestro bienestar mientras se está en contacto con una obra de arte: visitar un museo puede liberar tanta serotonina y cortisol como realizar ejercicio físico.

El proyecto comenzará el 1o de noviembre próximo. En su etapa inicial, los médicos podrán prescribir hasta 50 visitas anuales al Museo de Bellas Artes de Montreal a igual número de pacientes. A su vez, cada receta da derecho de admisión al museo a dos adultos acompañados de dos niños de menos de 17 años (con lo cual se favorece la apreciación artística como un ejercicio colectivo).

Por sus cualidades, esta iniciativa lleva también a pensar de otra manera la salud y la cura de una enfermedad. Quizá, como parece sugerirse, para sanar a veces lo único que necesitamos es apreciar lo bello que hay en el mundo y las mayores obras que ha sido capaz de realizar el ser humano.

 

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Imagen de portada: Museo Nacional de Arte (México)/Instagram