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Usar corbata hace que llegue menos sangre a tu cerebro (ESTUDIO)

Salud

Por: pijamasurf - 12/30/2018

Uno de los símbolos por excelencia de la masculinidad podría afectar seriamente la salud

Desde su adopción como parte de la vestimenta masculina hasta nuestros días, la corbata es uno de los símbolos más extendidos de formalidad, seriedad e incluso de cierto estatus social que puede portar el hombre. La corbata se ha asociado históricamente con profesiones liberales como la abogacía, con actividades como la política o el trabajo burocrático. A lo largo de casi 3 siglos (desde la Francia de Luis XIV, en el siglo XVII, hasta finales del siglo XIX, cuando procesos asociados con la Revolución Industrial hicieron posible su popularización), la corbata se consolidó como una prenda masculina por excelencia, fálica en un sentido simbólico, pues es indisociable de la apariencia de poder que busca transmitir.

Sin embargo… todo parece indicar que la corbata también obstruye la circulación sanguínea hacia el cerebro, con consecuencias que hasta el momento están por verificarse.

Este descubrimiento fue realizado por médicos del Hospital Universitario de Schleswig-Holstein, en Alemania, quienes analizaron la calidad de circulación de 30 personas, estudiando especialmente la cantidad de sangre que fluía hacia el cerebro. De dicho grupo, la mitad de los voluntarios portaban una corbata.

De acuerdo con las observaciones realizadas, la circulación sanguínea en las personas que usaban una corbata al momento del estudio fue menor en un 7.5%, en comparación con quienes no. La corbata presiona las venas que conducen sangre a la cabeza con fuerza suficiente como para afectar el flujo sanguíneo. 

Con todo, según aseguran los médicos, este efecto no es por sí mismo tan significativo como para tener consecuencias graves en la salud, excepto en quienes padezcan hipertensión, para los cuales sí puede ser un problema (incluso fatal, por lo que usualmente a estos pacientes se les recomienda no usar corbatas).

Cabe mencionar que en un estudio previo, publicado en el British Journal of Ophthalmology en 2003, se encontró que la corbata también añade presión innecesaria a los globos oculares, lo cual puede ser un factor para desarrollar glaucoma.

El estudio de los médicos de Schleswig-Holstein fue publicado en la revista especializada Neuroradiology, y puede consultarse en este enlace.

¿Qué te parece? Si bien a muchos les agrada portar una corbata (quizá por todo lo que ésta representa en su imaginario), esta investigación ofrece ciertas razones para cuestionar su utilidad en la vestimenta cotidiana de millones de personas.

 

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Salud

Por: pijamasurf - 12/30/2018

Este profesor japonés recomienda llorar 1 vez por semana para contrarrestar los efectos del estrés

El malestar es posiblemente uno de los estados más enigmáticos de la psique humana, en buena medida porque se trata de una realidad que si bien codificamos de manera general, se expresa subjetivamente. Parafraseando a Tolstói, podríamos decir que cada persona es infeliz a su propia manera.

En ese sentido, vale la pena preguntarse qué quiere decir una persona cuando dice sentirse “estresada”. Como sabemos, esta palabra es un préstamo tomado a la lengua inglesa que, en años recientes, ha servido para hablar pronta y abreviadamente de una variedad de estados emocionales y psicológicos: la tensión nerviosa, la angustia, la impresión de sentirse rebasados por las circunstancias de nuestra existencia, la sensación de frustración, etc. ¿Hacia dónde apunta ese “estrés”?

Implícitamente, al reflexionar al respecto, damos un lugar a eso que nos sucede y que usualmente aprendemos a ignorar. Por distintas razones, la educación que el ser humano recibe no suele otorgarle mucha importancia a las emociones, menos aún cuando se trata de emociones “negativas”, y de ordinario las personas crecen sin sentir la necesidad de conocerse a sí mismas, de entender lo que les sucede y de desarrollar los recursos para navegar mejor por sus propios estados emocionales.

Partiendo de un punto de vista muy distinto, el profesor Hidefumi Yoshida recorre Japón desde hace varios años con la peculiar misión de enseñar a la gente a llorar. 

Yoshida se encontró con esa curiosa tarea cuando en 2014 ofreció una serie de conferencias en la Universidad de Tōhō, en Tokio, a propósito de los beneficios del llanto para una vida emocional equilibrada o saludable. 

A partir de entonces comenzó a recibir numerosas peticiones de escuelas, empresas y otras organizaciones que lo buscaron para repetir dicha presentación o para organizar talleres en los lugares adonde era llamado. 

Apenas en septiembre pasado, el profesor acudió a la escuela preparatoria de la ciudad de Daitō, en Osaka, en donde trabajó junto con 79 estudiantes. En aquella ocasión, el taller consistió en ver una película particularmente triste y conmovedora, dejarse llevar por las emociones experimentadas, llorar para quien así lo deseara y al final escribir sobre las emociones sentidas.

Por su experiencia, Yoshida asegura que el llanto es una acción particularmente efectiva para contrarrestar las sensaciones de angustia o ansiedad que se asocian con el estrés. Desde un punto de vista fisiológico, llorar estimula el sistema nervioso parasimpático, lo cual reduce el ritmo cardíaco y, en consecuencia, suscita una sensación de calma psicológica.

El profesor Yoshida recomienda llorar una vez a la semana, para lo cual puede recurrirse a la ayuda de música, películas o libros que nos conmuevan hasta el llanto.

Más allá de la rigidez con que se presenta este consejo, el fundamento que podemos mirar en las conclusiones de Yoshida es la aceptación de la existencia en todos sus matices, particularmente aquellos que a veces consideramos negativos y por ello indeseables. La tristeza también es parte de la vida, así como el malestar, la angustia. De hecho, es posible que sea su sustancia más preciosa, pues es en buena medida gracias a esa sensación de malestar que un día finalmente nos decidimos a hacer las cosas de otro modo, a arriesgarnos, a buscar más, a intentar de nuevo. Quizá en el fondo ese sea el beneficio de dar un lugar al estrés, en vez de simplemente ignorarlo.

 

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Imagen de portada: Permanent Vacation, Jim Jarmusch (1980)