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El polémico anuncio de Gillette sobre la 'masculinidad tóxica'

Sociedad

Por: pijamasurf - 01/16/2019

Algunos hombres han empezado a tirar sus rastrillos; otros elogian el cambio de narrativa de lo masculino que enarbola Gillette

Hace unos días la marca de rastrillos Gillette dio a conocer un comercial en el que se muestra una imagen de lo que ha sido llamada la masculinidad tóxica. Hombres que se comportan insensiblemente, que practican el bullying, el acoso sexual, que ensalzan la fuerza bruta, etc. El comercial "We Believe: The Best Men Can Be" ha generado mucha polémica; por un lado, bastante admiración en general por parte de los medios y de buena parte de la sociedad y por el otro, muchas quejas de consumidores, algunos de los cuales han dicho que boicotearán a Gillette por su anuncio. Aunque podría parecer que Gillette (y Procter & Gamble) podrían estar recibiendo un revés, lo más probable es lo contrario, pues seguramente han medido el terreno antes de lanzar esta campaña y recibirán loor y beneficio económico. De cualquier manera, la mayor crítica es justamente esto, que se han subido a un momento cultural para explotarlo mercadológicamente. Ahora bien, existen seguramente algunos hombres que se aferran a ciertos ideales o principios de las conductas masculinas que "la sociedad" ya no avala, al menos públicamente, y que no les complace ver la imagen de la masculinidad representada así.

Las personas que elogian el anuncio han dicho que responde a una cuestión delicada en Estados Unidos, cuando se tiene un presidente que parece encarnar todos los lugares comunes de la llamada masculinidad tóxica y por ello da un ejemplo sumamente negativo a las nuevas generaciones. Es difícil disputar este juicio. 

Quizá lo criticable es que un anuncio como este reduce un tema importante y complejo a un simplismo, a un sensacionalismo y sobre todo a una idea de utilidad. Lo que hacen las grandes compañías -"las marcas"- no es pensar según ciertos principios, no tienen realmente pensamientos, piensan como acomoda mejor al momento. Lo que es políticamente correcto llega a empatar con lo comercialmente provechoso. Evidentemente lo "políticamente correcto" tiene una razón de ser, es el resultado de un cierto consenso y contexto cultural. Sin embargo, la masa y la inercia colectiva pueden dejar de lado puntos finos.  Dicho eso, otros señalan que no hay nada de malo en querer ganar algo dinero y posicionar la marca, cuando se emite un mensaje acertado.

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Philosophy Matters designó como su palabra del año para el 2018 el término "ultracrepidario"

El sitio de divulgación de filosofía Philosophy Matters designó como su palabra del año del 2018 el término "ultracrepidario", palabra usada para referirse a alguien que habla o expresa opiniones sobre algo que está fuera del ámbito de su conocimiento. La palabra fue acuñada en 1819 por William Hazlitt y proviene del latín ultra (más allá) + crepidarius (zapatero), de crepida (sandalia o zapato). Se emplea como complemento de la frase "zapatero a tus zapatos". Así que se utiliza para hablar de alguien que se extralimita y habla de algo que realmente no domina.

La palabra es significativa puesto que en nuestra época casi todos somos ultracrepidarios, opinando en los foros abiertos de las redes sociales, consumiendo información superficial y generalmente ofendiéndonos cuando alguien más no opina como nosotros o como lo que ha sido denominado lo "políticamente correcto", el dogma de la sociedad secular. Ultracrepidarios son los ciudadanos de Twitter y Facebook y otras redes sociales, que confunden la información con la auténtica sabiduría. Sin embargo, hay que decir que esto es un proceso largo, pues personas como Walter Benjamin o T. S. Elliot ya habían se habían alarmado de que la información estaba sustituyendo a la sabiduría. Esto ha llegado a su punto más alto con el llamado dataísmo que predomina en nuestra época: la confianza en el algoritmo, antes que en el pensamiento humano crítico. 

Para el Oxford Dictionary la palabra del año fue "tóxico", un término que fue usado abundantemente sobre todo en contextos psicológicos y de género, pero creemos que la decisión de Philosophy Matters es igualmente interesante.