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París exaltada por la nieve, luz sobre luz

Este martes la ciudad de París amaneció cubierta por un manto de nieve, el cual causó caos vial, pero sobre todo, hermosas imágenes de sus emblemáticos jardines y monumentos. Algunos gozaron de este momento y aprovecharon para tomar fotos y hacer un turismo casi inédito. La nevada interrumpió muchas de las líneas de autobús y afectó también las de algunos trenes. 

Aunque no es para nada algo único, de todas maneras no es tan frecuente que nieve en la capital francesa, y esta fue la primera nevada del invierno. París, considerada por muchos la ciudad más bella del mundo, es exaltada por este velo de hielo que hace que resplandezca.

La ciudad luz cubierta de más luz.

 

 

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Un famoso argumento filosófico que se burlaba de la causalidad dice que el mundo está sostenido por una hilera de infinitas tortugas, cada una sosteniendo a la otra (ante esta idea, se suele oponer la idea de un primer motor inmóvil). Esta extraordinaria imagen parece ilustrar este argumento de manera sorprende y, quién sabe, quizás algunos filósofos antiguos alguna vez se encontraron con una tortuga haciendo algo similar.

Se trata de una "tortuga mordedora", especie común en los pantanos de Maryland. Estas tortugas están siendo monitoreadas por el proyecto Task Force Turtle que estudia, entre otras cosas, la migración. Las tortugas mordedoras ("snappers", en inglés) recorren todos los años el mismo camino en el invierno hacia hoyos de lodo donde aguantan el frío invernal. Y usan el mismo lugar lodoso cada año, con precisión de relojero suizo.

En este caso, la tortuga que lleva su propio mundo de la imagen acababa de emerger de un espacio lodoso cerca de un lago que recién se había secado. De hecho, habían dejado de rastrearla y se preguntaban qué le había pasado. Al parecer, la tortuga va un poco tarde en su proceso migratorio anual.

Así que no es que la tortuga esté llevando su propio mundo para protegerse -o terraformar un nuevo planeta-, sino que todavía no se despabila del todo. De cualquiera manera, estos animales son bastante extraordinarios por este fenómeno de migración que hace que duerman cada año en el mismo lugar con una precisión de centímetros. Los científicos experimentaron dándole escopolamina -un alcaloide de la familia del toloache- a estas tortugas para ver cómo afectaba su ruta, ya que la sustancia suele bloquear las memorias. Y efectivamente, las tortugas dosificadas con esta sustancia no logran regresar a su nicho de lodo bajo los efectos de la droga y, en cambio, se quedan vagando y dando vueltas por horas. Aunque ciertamente cuestionable desde un punto de vista ético, esto no es tan cruel como parece, pues 6 horas después, cuando la sustancia se elimina, vuelven a tomar su camino y llegan a su destino.