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La neurociencia da la razón a Freud: el inconsciente define la realidad

Ciencia

Por: pijamasurf - 01/14/2019

Sigmund Freud tenía razón: nuestra mente está habitada por una entidad desconocida que domina nuestra conducta

En el pensamiento occidental, la figura de Sigmund Freud ocupa un lugar prominente, en particular por sus contribuciones al conocimiento de la conciencia humana. Si bien esta ha sido una cuestión que ha cautivado al ser humano a lo largo de su historia, Freud fue el primero en realizar sus observaciones sobre la psique de una manera científica, es decir, a partir de la observación dirigida y sistemática, con la puesta a prueba de ciertas hipótesis y la verificación de resultados. Según manifestó él mismo en diversos momentos de su trayectoria, Freud se consideró siempre un científico, y a lo largo de su vida intelectual procedió como tal.

Fue gracias a dicha labor que Freud realizó algunos de los descubrimientos más decisivos sobre el funcionamiento de nuestra mente. En una época en la que no existían las radiografías o las máquinas de resonancia magnética, Freud fue capaz de entender que un pensamiento no es igual en dos personas y que dicha diferencia radical modela la manera en que habitamos el mundo. Y una vez que se dio cuenta de esto, el médico de Viena dio otro paso para preguntarse en qué radica dicha diferencia.

Fue así, usando casi exclusivamente las herramientas de su observación, su intuición y su vasta cultura, que Freud arribó a la noción del inconsciente y la importancia capital que éste tiene en la conducta humana. Grosso modo, Freud entendió que la mente se divide en dos grandes partes: lo consciente, que es de lo que nos damos cuenta sobre nosotros mismos, nuestra percepción, nuestros pensamientos, etc.; y lo inconsciente, que es como un gran mar sobre el cual flota nuestra conciencia, hecho sobre todo de recuerdos, imágenes fragmentadas, ideas reprimidas, pensamientos de los cuales tenemos una vaga idea pero no alcanzan la superficie de nuestra percepción… y sin embargo, son los que dirigen lo que hacemos, lo que pensamos, lo que decimos, etcétera. 

Si Freud aseguró que los descubrimientos del psicoanálisis infligieron una “herida narcisista” al ser humano fue porque le hizo ver que, en esencia, algunas de nuestras cualidades más preciadas como el albedrío, la voluntad y otras afines son, por decir lo menos, cuestionables, pues en buena medida el ser humano es una especie de “marioneta” controlada por una entidad que paradójicamente es al mismo tiempo desconocida e interna, esto es, en la mayoría de los casos el sujeto ignora aquello que dirige su existencia pero que vive en su propia mente.

Dado el material con el que Freud trabajó para llegar a estas conclusiones –sueños, recuerdos reprimidos, perversiones sexuales (entendidas en un sentido amplio del término, no moral)–, muchos de sus descubrimientos fueron inmediatamente cuestionados. Si ya a nivel subjetivo el ser humano suele resistirse a hacer frente a ciertas verdades sobre su condición, las cosas no son muy distintas a nivel social. Por lo demás, como hemos dicho antes, por los recursos con los que Freud contaba en su época parecía increíble que un solo hombre hubiera recorrido con tal precisión los laberintos de la psique humana y hubiera trazado el mapa necesario para recorrerlos.

Ahora, más de 100 años después de la publicación de los primeros escritos en los que Freud comenzó a definir el psicoanálisis y hablar del inconsciente, la neurociencia contemporánea le da la razón y confirma que nuestra manera de concebir la realidad y, por lo tanto, actuar en ella, está determinada por todo aquello que se encuentra en la región inconsciente de nuestra mente.

Entre otros, el neurocientífico estadounidense David Eagleman, a través de sus investigaciones, ha encontrado pruebas tanto de la existencia del inconsciente como de su efecto en nuestra conducta cotidiana: “En vez de que el cerebro registre pasivamente la realidad, lo cierto es que la construye de manera activa”.

De acuerdo con los estudios dirigidos por Eagleman, dicha construcción de la realidad ocurre en su mayor parte de manera inconsciente. La manera en que los pensamientos surgen, por ejemplo, o la forma en que una decisión se toma, son procesos que, según se ha constatado, no ocurren directamente, sino que más bien como resultado de la intervención de distintos procesos mentales de los cuales el sujeto no se da cuenta.

En ese sentido, Eagleman también ha realizado experimentos en los que encuentra evidencia de que la parte inconsciente de nuestra mente es capaz de percibir fenómenos que una persona no registra conscientemente. El inconsciente suele ser o más rápido o más perspicaz que nuestra conciencia o, en otro aspecto, posee la capacidad de hacer conexiones con material almacenado en nuestra mente que no necesariamente tenemos en cuenta en determinado momento. Esto explicaría fenómenos como la inspiración creativa o el hallazgo súbito de una respuesta (como Arquímedes y su famoso “eureka”, o la manzana con la que Newton se dio cuenta de la existencia de la fuerza de gravedad).

Eagleman sugiere no sólo que Freud estaba en lo cierto en cuanto al dominio del inconsciente sobre la percepción humana, sino también que dicha región de nuestra mente conserva un enorme potencial, tanto en términos vitales como creativos.

Sin duda quedan muchas investigaciones por hacer, pero ante este panorama quizá sea momento de aceptar que pocas veces estamos en verdadero dominio de lo más íntimo y propio de nosotros mismos: nuestra mente.

 

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Calendario astronómico 2019: los eventos celestes más importantes del año

Ciencia

Por: pijamasurf - 01/14/2019

Conoce los eventos astronómicos más destacados de este 2019, sus fechas y los lugares desde donde serán visibles

Con el inicio de un nuevo año, llega también cierta inclinación justificada de comenzar a planear. Nuevos hábitos, nuevos proyectos, nuevas intenciones: en casi todo, requiere de cierta previsión que podamos llevar a buen término cada una de estas resoluciones.

En ese espíritu y pensando en nuestros lectores que, junto con nosotros, disfrutan de la contemplación del firmamento nocturno, compartimos ahora un breve calendario con los eventos astronómicos más importantes de 2019. 

Por lo demás, en casi todos los casos procuraremos contar con alguna forma de transmisión en vivo, para así poder observarlos aun cuando no sean visibles en los lugares donde cada uno de nosotros habita.

Sin más, aquí los fenómenos y sus fechas.

 

ENERO

05-06: Eclipse parcial de sol

Ya en la primera semana del año el firmamento nos tiene reservada esta sorpresa, en la víspera de la Epifanía: un eclipse parcial de sol que recorrerá las zonas boreales de Asia y del Pacífico.

 

20: Eclipse total de luna

El día 20 de enero ocurrirá un eclipse total de luna, que será visible en casi todo el mundo y que tendrá una duración de 1 hora.

 

22: Conjunción de Venus y Júpiter

Entre la astronomía y el simbolismo que ésta posee aún, los últimos días de enero ofrecerán un espectáculo profundamente hermoso, cuando Venus y Júpiter aparezcan claramente visibles y cercanos en el cielo de la mañana. Venus pasará a tan sólo 2.4º por encima de Júpiter, el planeta más voluminoso de nuestro sistema solar, como si con ello el cosmos nos quisiera decir que el amor triunfa sobre el poder. Ambos serán visibles como puntos luminosos y especialmente brillantes a la derecha de Antares, la estrella más notoria de la constelación de Escorpio. Por si esto fuera poco, a esta danza se sumará la Luna, cerca del día 31, en su fase creciente.

 

FEBRERO

18: Conjunción de Venus y Saturno

El tránsito de Venus continuará a mediados de febrero sobre la órbita de Saturno, el planeta de los anillos consagrado también al dios del tiempo. Ambos cuerpos serán visibles igualmente en el firmamento matutino.

 

19: Superluna

El fenómeno de la "superluna", que en años recientes ha ganado una tremenda popularidad, tendrá este 19 de febrero su edición 2019, pues será en este día cuando nuestro satélite natural alcance su punto más cercano con respecto a la Tierra en todo este año (conocido técnicamente como perigeo, una distancia de 356,761 km).

 

JULIO

02: Eclipse total de sol

Este es el segundo eclipse solar de 2019. En este caso, se trata de uno total, que no ocurría desde 2017. La zona de visibilidad es relativamente limitada para la población humana, pues únicamente aquellos habitantes de la región del Pacífico Sur podrán atestiguarlo: Nueva Zelanda en primer lugar y, en el caso de América, Chile, Argentina y Uruguay son algunos países donde será visible. En otras zonas de América del Sur y Central se observará parcialmente. 

 

AGOSTO

12-13: Lluvia de estrellas de las perseidas

La lluvia de las perseidas, uno de los espectáculos celestes más esperados del año (conocido también como las "lágrimas de San Lorenzo"), enfrentará en 2019 cierta adversidad, pues coincide con la luna llena de agosto. Con todo, en la madrugada del día 13, cerca de 1 hora antes del amanecer, será posible contar con la oscuridad necesaria para disfrutarla.

 

NOVIEMBRE

11: Tránsito de Mercurio

Este año el tránsito de Mercurio frente al Sol será visible en su totalidad al este de América del Norte y en los países de Centro y Sudamérica. En otras zonas del orbe, se observará parcialmente. Cabe mencionar que para América del Norte será el último fenómeno de este tipo que se pueda apreciar en la zona hasta el año 2049.

 

24: Conjunción de Venus y Júpiter

A poco de cerrar el año, Venus y Júpiter vuelven a encontrarse, esta vez con aún más cercanía. En esta ocasión, Venus se observará a tan sólo 1.4º por encima de Júpiter.

 

28: Conjunción de Venus, Júpiter y Saturno

Rememorando el inicio del calendario astronómico, en noviembre Venus tendrá a su lado a dos de los planetas más imponentes del Sistema Solar: Júpiter, el planeta del poder, y Saturno, el planeta del tiempo. Por lo demás, Venus estará coronado por la Luna apenas creciente que se asomará por esos días.

 

DICIEMBRE

26: Eclipse anular de sol

El último eclipse solar de 2019 ocurrirá 1 día después de Navidad y también cerca del final de año. En esta ocasión, el también llamado "anillo de fuego" será visible únicamente en el hemisferio oriental de la Tierra, que va de los países del Medio Oriente a aquellos situados en el oeste del océano Pacífico. Pulau Gin Besar, una de las islas de Indonesia, será el punto ideal para observar este espectáculo, pues será ahí donde se presentará el tiempo máximo de exposición: 3 minutos y 39 segundos.

 

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