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Muere periodista de Fox News de gripe a los 26 años; medios sostienen que estaba en contra de las vacunas

Medios y Tecnología

Por: pijamasurf - 01/08/2019

Bre Payton ha sido retratada en numerosos medios como una activista antivacunas, algo que es poco justo

El pasado 28 de diciembre la periodista Bre Payton, de 26 años, murió, según reportan diversos medios, a causa de gripe H1N1. Payton era una popular conductora estadounidense cuya carrera estaba en ascenso, era comentarista en la cadena de derecha Fox News y escribía en el sitio The Federalist. Quizás por esta asociación con medios conservadores, su muerte ha sido vinculada rápidamente por numerosos medios con una supuesta oposición a las vacunas. Un añejo debate conspiratorio, en el que algunas personas han tomado la posición de que las vacunas no sólo pueden ser dañinas sino que son parte de un plan encubierto del gobierno de Estados Unidos o de organizaciones internacionales... o del poder del Big Pharma. La muerte de Payton fue retratada en numerosos medios como una especie de lección, algo así como esto es lo que pasa cuando no crees en las vacunas. Sin embargo, en realidad se trataba de un bulo, de una fácil reacción que confundió y exageró las cosas.

La única razón -además de que trabajaba para Fox News- por la que se pudo crear esta historia es un tuit de 2011, cuando Payton tenía 19 años:

"@latimes: Whooping cough: State urges more people to get vaccinated http://lat.ms/jlJcoa" // NOOO! vaccines are from the devil!

Las vacunas son del diablo, dijo cuando tenía 19 años, en lo que parece ser una hipérbole o una broma. Curiosamente, en este caso los medios liberales fueron los que mostraron la característica central del fundamentalismo: tomar las cosas literalmente y no saber entender el contexto, los matices o los tropos del lenguaje. Y aunque esto no fuera una broma, de ninguna manera puede ser tomado como una posición categórica en contra de las vacunas.

La lista de medios que repitieron este bulo es innumerable; en España, como documenta el sitio Libertad Digital, todos los medios de mayor difusión digital hicieron eco de la noticia:

la noticia de su muerte no había pasado a los medios españoles, cosa lógica dado que aquí era una completa desconocida. Hasta la mañana de este viernes. Desde entonces numerosos medios, desde La Vanguardia hasta El País (El País ya ha corregido su nota, dejando un disclaimer), pasando por ABCEl Mundo, El PeriódicoEl Comercio y hasta Mundo Deportivo han publicado informaciones asegurando que se trataba de una periodista antivacunas. Algunos, como Sport o 20 Minutos, llegan tan lejos como para afirmar que se trataba de una activista antivacunas.  

Según el sitio Libertad Digital, el bulo habría empezado en Chile y de ahí se expandió a todos los países de habla hispana, si bien también fue recogido por tabloides británicos y demás.

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La pregunta no es menor

Poco antes de morir, el novelista italiano Umberto Eco, un hombre de una erudición enorme, hizo el siguiente comentario:

Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un Premio Nobel. Es la invasión de los necios.

Esto fue antes de un despertar más o menos masivo, si bien no suficientemente proactivo, que ocurrió a partir del triunfo de Trump y el descubrimiento de la influencia de las fake news, las "cámaras de ecos" de los algoritmos y demás.

Hace unos meses publicamos una nota sobre el nuevo libro de Jaron Lanier, Diez razones para borrar tus redes sociales de inmediato. Lanier señala que los algoritmos de los gigantes de datos han creado un nuevo modelo en el que "el comportamiento de los usuarios es el producto", un comportamiento -el tuyo y el mío- que está constantemente siendo modificado.

Jaron Lanier es uno de los principales disidentes de la burbuja de Silicon Valley. Es considerado el padre fundador de la realidad virtual, uno de los autores del protocolo de Internet 2; actualmente trabaja en Microsoft, pero sólo como asesor; la mayor parte del tiempo la pasa componiendo música clásica y escribiendo. Junto con otras voces lúcidas como Douglas Rushkoff, Lanier lleva haciendo advertencias respecto a esto desde hace varios años: el uso indiscriminado de la tecnología, y particularmente de las redes sociales, atenta contra lo mejor de lo que es ser un humano. Según Lanier, las redes sociales son laboratorios experimentales donde nosotros somos como los famosos perros de Pávlov.

En un reciente artículo en El País (cuya lectura recomendamos mucho) sobre la situación general del Internet y los algoritmos, se cita a Lanier diciendo que él mismo notó los efectos negativos de la red cuando estuvo blogueando en el Huffington Post. En las redes, "las personas normales suelen transformarse en idiotas porque los idiotas reciben la máxima atención". Y agrega que Donald Trump, adicto al Twitter, es un buen ejemplo del comportamiento enajenado y de la estupidización de las redes: "No está actuando como la persona más poderosa del mundo, porque su adicción lo es más aún". Para Lanier, la solución no acepta medias tintas: si bien la tecnología y el Internet tienen cosas positivas, las redes sociales realmente no, así que recomienda dejarlas.

La pregunta es: ¿realmente las redes sociales nos están haciendo idiotas? La respuesta, creemos, es que sí. En el mismo artículo se cita al filósofo (también recientemente fallecido) Zygmunt Bauman, quien consideraba que el verdadero diá-logo (es decir, la concurrencia del logos, de la razón) ocurría con los que son distintos a uno. El Internet, que en un principio fue impulsado bajo la idea de que nos conectaría con los "otros", hoy nos conecta solamente con los mismos, con reflejos tautológicos de nuestros propios gustos. Como ha sido notado por diversos analistas, el algoritmo de Facebook funciona como una "cámara de ecos" o una "burbuja de filtro" que nos regresa más de lo que ya nos gusta y no muestra lo diferente y lo discordante Si la verdadera inteligencia, y más aún, el crecimiento individual, consisten en desafiar nuestras propias creencias y estar abiertos a la radical otredad, entonces parece que es cierto que las redes nos idiotizan. Asimismo, si consideramos que el significado de la palabra idiota tiene que ver con quien existe de manera privada, el idiota es el ciudadano privado, aquel que realmente no dialoga ni participa con el mundo. Claro que hoy vivimos en la ilusión de que Twitter es la plaza pública y ahí participamos, colaboramos y cambiamos el mundo.