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El simbolismo alquímico del Sol

El psicólogo Carl G.  Jung en su exploración de la conjunción de los opuestos arquetípicos encarnados alquímicamente en el Sol y la Luna, hace esta descripción del significado del Sol en la alquimia. Siendo, por supuesto, mucho más que sólo una estrella: siendo el oro común y el oro de los filósofos, la luz del cielo y la luz que anima al ser humano, así como también el principio destructor de la energía sulfúrica, entre otras cosas. Así el Sol no sólo es la luz que da vida y el principio vital, es también todas las cosas que vibran en sintonía con la luz solar que es el ordenador de nuestro cosmos humano. Cierta música es el Sol, cierta belleza exuberante es el Sol, cierta elocuencia es el Sol, cierto coraje es el Sol, etc.

El Sol significa primeramente oro, cuyo signo alquímico comparte. Pero justo como el oro "filosófico" no es el oro "común", así también el Sol tampoco es solamente el oro metálico o el orbe celeste. A veces el Sol es una sustancia activa oculta en el oro, la cual es extraída alquímicamente como una tinctura rubea (tintura roja). A veces, como el cuerpo celestial, posee unos rayos de efectos mágicos y transformadores. Como oro y como cuerpo celestial contiene un azufre [sulfur] de color rojo, caliente y seco.Debido a este azufre rojo el Sol alquímico, como el oro correspondiente, es rojo. Como todo alquimista sabía, el oro le debe su color rojo a una mezcla de Cu (cobre), que interpretaba como Kypris (el chipriota, Venus) mencionado en la alquimia griega, como una sustancia transformadora. La rojez, el calor, la sequedad son cualidades clásicamente asociadas con el Set egipcio (el Tifón griego), el principio maligno que, como el azufre alquímico, está conectada estrechamente con el diablo. Y justo como Tifón tiene su reino en el mar prohibido, así también el sol, como sol centralis, tiene el mar, sus " groseras aguas perceptibles" y el sol coelestis sus "sutiles aguas imperceptibles". Esta agua marina (aqua pontica) se extrae del sol y la luna... Este sustancia activa solar tiene también efectos favorables. Como un "bálsamo*" se escurre del sol y produce limones, naranjas, vino y, en el reino mineral, el oro. En el hombre, el bálsamo forma la "humedad radical, de la esfera de las aguas supracelestes"; es el "cuerpo luminoso" o "brillante" que desde "el nacimiento ignita una calidez interna, y de la cual surgen todas las mociones de la voluntad y el principio de todo apetito. Es un "espíritu vital" y tiene su "asiento en el cerebro y su gobierno en el corazón".**

* Paracelso había escrito en De natura rerum "Ahora bien, la vida del hombre no es más que un bálsamo astral, una impresión balsámica, un fuego invisible celestial, un aire encapsulado".

**Gustav Dorn Phys. Trismeg p 423. "Como la fuente de la vida en el cuerpo humano, es el centro del corazón humano, o más bien la cosa secreta que yace oculta en él, donde el calor natura está activo".

Obra citada- The Collected Works of C.G. Jung, pg. 93-94 

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AlterCultura

Por: pijamasurf - 02/08/2019

Ciudades oscurecidas para imaginar como sería ver el cosmos atestado de estrellas desde las grandes urbes modernas

La contemplación del cielo estrellado es una de las actividades que han acompañado al ser humano desde el principio de su historia, siendo fuente de inspiración artística y cuestionamiento filosófico (Platón incluso atribuye a esto el surgimiento de la filosofía). Sin embargo, hoy en día muchos de los ciudadanos del mundo vivimos en cielos disminuidos, donde apenas se pueden contemplar a veces manojos de estrellas, nada como el infinito sugerido de una noche despejada y pletórica de estrellas en el campo.

El artista francés Thierry Cohen reflexiona sobre esta extraña condición en su serie Villes éteintes (Ciudades oscurecidas), en la que superpone cielos de lugares sin contaminación lumínica a los horizontes atestados de rascacielos de las grandes megalópolis. Cohen reemplaza el firmamento de una ciudad como París por el de una región de la misma latitud como Montana o Shanghái por el Sahara.

Su trabajo, según él, no es posapocalíptico, sino solamente busca regresar el silencio perdido, el silencio visual: la oscuridad que permite que llegue la luz y que podamos contemplar la maravilla del cosmos y, acaso, leer sus misteriosas palabras.

Sin duda, estas imágenes nos hacen sentir una cierta nostalgia y, quizá, un deseo de tener un apagón masivo para poder mirar el cosmos.

 

París

Shanghái 

San Francisco

 Hong Kong

Río de Janeiro

Tokio

Nueva York

Los Ángeles