*

X

Choupette, la multimillonaria gata de Karl Lagerfeld destinada a heredar parte de su fortuna

Sociedad

Por: pijamasurf - 02/19/2019

La fortuna de Choupette es realmente asombrosa, especialmente si se mide en términos humanos

El amor a los gatos, e incluso la adoración a su señoría, tuvo en Karl Lagerfeld, el "káiser de la moda", a un noble e hiperbólico exponente. Lagerfeld, quien acaba de morir de cáncer, hizo de Choupette una especie de deidad, haciendo que protagonizara campañas de publicidad que le valieron ingresos de más de 3 millones de dólares, además de tener dos sirvientes personales, alimentarse de enseres de plata y vivir en los más extremos mimos. Además la gata tiene una cuenta de Instagram con cientos de miles de seguidores, número que está creciendo exponencialmente en este instante.

Lagerfeld se desvivió en elogios hacia Choupette, a quien consideraba, por su gracia y sofisticación, una de sus principales inspiraciones (incluso la comparó con Greta Garbo). En una entrevista el año pasado Lagerfeld mencionó que parte de su fortuna sería para ella y otra para su ahijado Hudson Kroenig, quien es apenas un niño.  Choupette era la gata del padre de Hudson, un modelo que fue musa de Lagerfeld, y cuando el diseñador lo vio en el año 2011, se enamoró a primera vista. Esto ha llevado a numerosos medios, incluyendo el Times de Londres, a especular que la herencia de Lagerfeld podría incluir un fondo para que Choupette siga viviendo en el más alto lujo, siendo seguramente el más fastuoso y aristocrático pequeño felino, probando las mieles del placer (aunque, paradójicamente, quizá ese placer no haga realmente diferencia para Choupette).

Según el diario francés Le Monde, tal extravagancia sería posible si la gata fuera nominada heredera, a través de una asociación o fundación. Hasta el momento, se da por sentado que Lagerfeld debió de incluir a su gata en su herencia, y posiblemente de manera prominente. Habrá que confirmar esto, pero de cualquier manera es indudable que Choupette seguirá siendo enormemente consentida, pese a que ahora es "huérfana".