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Goethe previó cómo la ciencia mecánica destruiría la naturaleza

Ciencia

Por: pijamasurf - 02/26/2019

¿Qué habría sido del mundo si el método de empiricismo delicado de Goethe hubiera triunfado?

Johann Wolfgang von Goethe fue uno de los últimos grandes polímatas, un hombre de una inteligencia enorme pero que además fue igualmente sensible e intuitivo a la naturaleza y al espíritu de las cosas. Conjugando como pocos la ciencia con la poesía, Goethe desarrolló su propio método de indagación del mundo natural al cual llamó "empiricismo delicado", un acercamiento al conocimiento que combina la empatía, la intuición, la imaginación, la paciencia y el reconocimiento de la otredad. Este método, pese a que a la luz de la crisis ecológica y de la influencia de las escuelas de Rudolf Steiner (quien aplicó la filosofía científica de Goethe) está gozando de un leve renacimiento, obviamente no fue el dominante en los últimos 2 siglos de ciencia, para nuestra desgracia ecológica. 

El método que ha dominado en la ciencia es el método mecanicista, que toma sobre todo de Newton, Bacon y Descartes, y asume que la naturaleza es como una gran máquina inerte, o incluso una especie de mina que no tiene un valor (o propósito) en sí misma, sino que existe sólo para que el hombre pueda explotarla. Goethe famosamente llamó a este método de la ciencia newtoniana una "lúgubre, empírica-mecánica-dogmática cámara de tortura". El profesor de filosofía Michael Marin, en su libro The Submerged reality: Sophia, comenta: "[Goethe] estaba comprometido con contrarrestar los acercamientos cartesianos y newtonianos que tratan a la materia como una cosa a la mano, algo dispuesto para ser usado, una metodología similar a una violación". Para Goethe, nuestra relación con la naturaleza debía ser una relación de reverencia, e incluso una relación erótica. Para el poeta alemán, la naturaleza era el lugar de encuentro con lo divino, el locus donde el espíritu se hacía manifiesto, el rostro visible de una divinidad que en algunas ocasiones imaginó bajo el arquetipo del eterno femenino. Esto hacía que su método fuera menos uno de extraer y explotar que uno de relacionarse, de una reciprocidad, de dejarse ser reclamado por los fenómenos que se revelan. Esto sugiere una conciencia de responsabilidad ecológica, la cual claramente ha faltado en nuestra civilización industrial. ¿Quién conversa hoy con la naturaleza y le pide permiso?

Goethe, además, entendió que esta actitud de la ciencia mecanicista destruiría también nuestra propia riqueza interior, nuestra vida subjetiva contemplativa. Como dice en su Teoría de los colores: "Los términos de la ciencia de la mecánica... siempre tienen algo poco refinado; destruyen la vida introvertida para sólo ofrecer algo externo como un sustituto insuficiente". Cuando la ciencia mecanicista domina nuestra forma de relacionarnos con el mundo y creemos que las cosas sólo pueden comprenderse a través de la cuantificación y la clasificación y no de la intuición y la reverencia, perdemos algo realmente incuantificable, algo sagrado.

El vehemente rechazo de Goethe a la ciencia de Newton, al igual que el de William Blake (quien habló de los "oscuros molinos satánicos" de la revolución industrial y fue un acérrimo crítico de Newton), pueden considerarse una alarma sonada, una visión preclara a la que no hemos atendido. Lo cual no significa que la ciencia sea maligna, obviamente, sino que el método científico materialista y mecanicista, al carecer de delicadeza y de conciencia holística, al asumir que la naturaleza está muerta y muda (como dijo Sartre), ha dejado de lado el hecho de que nuestra existencia está ligada estrechamente al mundo natural, a lo que hoy llamamos el medioambiente. La única manera de no destruir, al final de cuentas, ese "medio ambiente", es reconociéndolo como algo vivo y por lo tanto lleno de espíritu y significado, la vieja idea de la diosa Gaia o de la Madre Naturaleza (o, mejor aún, como dijo San Francisco de Asís, la hermana naturaleza). De otra manera es muy difícil que la naturaleza no sea vista como algo meramente utilitario, solamente como la materia y el mecanismo a través del cual producimos más cosas para hacer más dinero, en la ciega lógica del crecimiento económico infinito; e incluso, como algo que no nos cuesta "violar" o "torturar", pues no es alguien. Es esta mentalidad de explotación de la naturaleza la que subyace al método científico cuando no tiene una contraparte filosófica, poética y hasta religiosa, sin las cuales difícilmente puede poner una resistencia moral al capitalismo global imperante, que es todo menos delicado. Y actualmente somos víctimas de esta relación basada en el poder y no en el erotismo, pues pronto seremos nosotros los que padeceremos las consecuencias de nuestra violencia.

 

Lee también: Los aforismos de Goethe a la naturaleza (una alegoría panteísta)

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6 de enero de 2019: el primer eclipse de sol de este año

Ciencia

Por: pijamasurf - 02/26/2019

El año astronómico comienza con un evento mayor: un eclipse parcial de sol; entérate de los lugares y la hora desde donde será visible

Este 6 de enero, un día particularmente significativo en el calendario de influencia cristiana, tendrá lugar el primero de tres eclipses solares previstos para este 2019, en este caso, un eclipse parcial.

El fenómeno comenzará a observarse desde la tarde del día 5 en las inmediaciones de Alaska, alcanzando en este lugar su punto de mayor visibilidad a las 5:33 de la tarde. Después se moverá hacia los países del Extremo Oriente: en Pekín, China, podrá observarse a partir de las 7:34 de la mañana y hasta las 9:41, y en Tokio, Japón, desde las 8:43 y hasta las 11:36 (en todos los casos se trata de la hora local). En otros países como Corea y Rusia también podrá observarse.

Como podemos notar, será un espectáculo que disfrutarán exclusivamente los países de esas regiones. El siguiente gráfico muestra con más detalle la zona de visibilidad del eclipse.

Cabe mencionar que los eclipses de sol siempre vienen “acompañados” de un elipse de luna, que en esta ocasión ocurrirá entre la noche del 20 de enero y la madrugada del 21, mismo que podrá observarse en buena parte del planeta, del continente americano a los países del Medio Oriente.

Asimismo, es frecuente que pasados 6 meses lunares de un eclipse solar ocurra otro. Este año será así, ya que el 2 de julio de 2019 se espera un eclipse total de sol.