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Monsanto enfrenta juicio que podría confirmar que uno de sus productos produce cáncer

Salud

Por: pijamasurf - 02/25/2019

Un caso que podría ser histórico en contra de Bayer-Monsanto

El año pasado, una corte de San Francisco determinó que el herbicida RoundUp fue una causa determinante en el cáncer del jardinero Dewayne Johnson. El juicio concluyó con una orden que obligaba a Monsanto (ahora Bayer) a pagar 289 millones de dólares por lanzar al mercado productos cancerígenos. Empezaron a surgir muchas otras personas con alegatos similares y algunos creían que esto podía ser un duro revés para esta empresa y su ahora compañía madre.

Pero las cosas dieron un leve giro, pues otro juez revisó el caso y el pago fue reducido a 79 millones de dólares y Monsanto ha apelado esto también, sosteniendo que no existen evidencias que vinculen causalmente a su herbicida con el cáncer, algo en lo que muchos de los organismos reguladores del gobierno de Estados Unidos coinciden. Así, tal vez el agrogigante, que es famoso no sólo por sus productos genéticamente modificados y aparentemente tóxicos sino también por un fuerte lobby entre científicos y políticos, podría volver a salvar su pellejo.

Sin embargo, aquellos que se oponen a esta empresa creen que existe una situación aún más importante y que podría ser trascendental en este sentido. Acaba de comenzar un nuevo caso en San Francisco, en el que se acusa a Monsanto de ser responsable de producir el cáncer de Edwin Hardeman. Este caso será juzgado por otro juez y algunos medios creen que de ser exitoso en contra de Monsanto-Bayer, entonces se sentaría un precedente y los cientos de otros casos que están ya alineados en la fila tendrían una perspectiva muy favorable.

Se espera que el juicio dure 1 mes, después de lo cual podremos saber si realmente esta odiada empresa y, lo que es más importante, sus productos, serán puestos seriamente en tela de juicio.

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Por: pijamasurf - 02/25/2019

La compañía que se tiene en el dormitorio suele ser clave para noches de descanso auténtico

Pocos momentos más íntimos que el sueño. ¿Quién tiene entrada a nuestra habitación en esos momentos en que nos disponemos a dormir? Los hermanos, para quien en su infancia creció con ellos, los padres en esa misma etapa de la vida, amigos muy cercanos (cuando comenzamos a tenerlos) y eventualmente una pareja (sentimental o sexual, de una noche o de varias).

Pero hay otro tipo de compañeros que a veces también comparten el dormitorio con nosotros: las mascotas. Con cierta frecuencia y desde tiempos remotos, hay quienes en sus momentos de descanso nocturno no dudan en admitir en sus aposentos a animales domésticos como los perros o los gatos, por razones diversas.

En un escenario tal, ¿es posible elegir a la mejor compañía para dormir, entre los animales y otro ser humano?

Hasta ahora, quizá la respuesta a esa pregunta cayera en el dominio de la opinión y la experiencia personales, pero gracias a un estudio científico realizado recientemente se puede tener una perspectiva más seria al respecto.

La investigación a la que aludimos fue realizada en el Canisius College de Buffalo, Nueva York, bajo la responsabilidad de los profesores Christy L. Hoffman, Kaylee Stutz y Terrie Vasilopoulos y publicada en la revista especializada Anthrozoös.

El estudio consistió en analizar los hábitos y la calidad de sueño de 962 mujeres estadounidenses, adultas, que vivieran en su casa con algún animal de compañía. De éstas, 55% dijeron compartir su cama con al menos un perro, mientas que 31% hacían lo mismo pero con al menos un gato. Asimismo, del total, 57% de las encuestadas compartían su cama con algún compañero humano.

De acuerdo con los resultados obtenidos, de estos tres tipos de compañía, aquella que en general es percibida como mucho menos perturbadora es la de los perros; en el caso de los gatos y de la compañía humana, ambos son percibidos por las mujeres como acompañantes con quienes se tiene noches agitadas y por lo mismo poco agradables.

Según las respuestas ofrecidas, los perros parecen triunfar en esta peculiar competencia porque su compañía está asociada con sentimientos de comodidad y seguridad. Los gatos y los humanos, por el contrario, comparten una misma cualidad: se mueven mucho durante la noche, por lo cual es difícil dormir varias horas de un tirón sin sufrir algún tipo de molestia o sobresalto.

Cabe mencionar, por otro lado, un detalle curioso. Entre las encuestadas, las dueñas de perros coincidieron en un hábito muy particular: levantarse e irse a la cama en horas tempranas, un comportamiento probablemente simbiótico entre las cualidades y necesidades de los perros y, por otro lado, las prácticas comúnmente asociadas con personas que hacen de sus mañanas el momento más productivo del día.

¿Tú qué opinas? Según tu experiencia, ¿quién es mejor compañero de dormitorio?

 

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Imagen de portada: Agathe Sorlet