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Esta gigantesca ilusión óptica celebró uno de los mayores cambios del Louvre

Arte

Por: pijamasurf - 04/03/2019

Una obra de arte urbano que festeja la forma del Louvre tal y como se conoce actualmente

Este pasado fin de semana el Museo del Louvre conmemoró el 30º aniversario de uno de los últimos grandes cambios que han ocurrido en su estructura arquitectónica: la instalación de su ahora emblemática pirámide de cristal, culminada en 1989.

Obra original del arquitecto de origen chino leoh Ming Pei y solicitada por el entonces presidente francés François Mitterrand, la célebre pirámide es en realidad el símbolo de una transformación realizada sobre la totalidad del Museo del Louvre en aquella época con el fin de convertirlo en un "museo masivo". Ming Pei rediseñó las entradas del lugar para conseguir este objetivo y, en el caso de la pirámide, todo indica que recuperó algunas ideas planteadas ya desde los tiempos de Napoleón, cuando dicha forma arquitectónica se propuso tanto para homenajear al emperador (el gran vencedor de la campaña de Egipto, para la historia francesa) como para conmemorar los 100 años de la Revolución Francesa.

Cabe mencionar, en ese sentido, que el proyecto del arquitecto chino causó revuelo en su época e incluso resistencia, pues muchas personas, de todos los ámbitos, consideraron ofensivas las modificaciones que pensaban realizarse al edificio. Pese a todo, el plan continuó y sin duda, gracias a éste, el Louvre es hoy el museo más visitado del mundo (con más de 8 millones de visitantes en 2017).

Para celebrar la culminación de dichos trabajos, el artista urbano JR recibió la comisión de realizar una obra efímera que utilizará el motivo de la pirámide para atraer la atención y el asombro del público en general. El resultado fue una gigantesca ilusión óptica que con nada más que papel y tinta consiguió el efecto de hacer parecer que la pirámide del Louvre emerge de una cantera subterránea.

La obra de JR cubrió casi por completo los 17 mil metros cuadrados de superficie de la explanada principal del museo. Su instalación se consiguió gracias a la ayuda de 400 voluntarios, quienes asistieron al artista en la colocación de los pliegos que, reunidos, integraron la pieza gráfica.

Lo único que hasta ahora ha recibido cierta crítica es la poca duración que tuvo el trabajo, pues a los pocos minutos de instalada, la pieza comenzó a degradarse, en buena medida por las personas que comenzaron a caminar sobre ella, pero también porque muchos de ellos tomaron eventualmente pedazos de la misma, quizá a manera de souvenir. A estos reclamos, JR respondió diciendo que su trabajo también se proponía suscitar cierta reflexión sobre la impermanencia y la ausencia en el arte.

 

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Imágenes: JR (Instagram)

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Minimalismo digital: haz lo que hace Marie Kondo pero con tu vida digital

Arte

Por: pijamasurf - 04/03/2019

El minimalismo digital te permite evitar perder tiempo en cosas inanes y dejar de alimentar a los grandes monopolios de Big Data

Como ha notado Douglas Rushkoff, el internet se ha convertido no en un espacio al que uno se conecta sino en un modo de ser en el que siempre estamos habitando. Esto tiene una serie de efectos que empezamos a notar y que son realmente preocupantes. Rushkoff llama a pensar en la tecnología digital como una droga. En esto habría que seguir a Marshall McLuhan quien escribió que siempre debíamos relacionarnos críticamente con una nueva tecnología y reflexionar qué facultad cognitiva amputa a la vez que amplifica otra. A veces la amputación tiene más valor que la amplificación.

En esta tendencia de generar conciencia en torno a los efectos de la tecnología digital, una nueva generación de teóricos ha surgido, entre ellos Cal Newport quien ofrece ya un método de detox digital, en la línea del "decluttering" de Marie Kondo. La filosofía de la japonesa es que las pertenencias nos roban tiempo y tranquilidad -pequeños vampiros en artículos de consumo-; para Newport nuestro tiempo en línea y nuestros gadgets también nos quita paz, creatividad y sobre todo la importante facultad de poner atención y estar presentes. Newport compara los teléfonos celulares con máquinas tragamonedas, una símil muy común, pues cada vez que usamos nuestros teléfonos estamos metiéndole la moneda de nuestra atención, interrumpiendo nuestras acciones y generando ingresos con nuestros datos para las grandes corporaciones.

Newport ha publicado un libro llamado Digital Minimalism en el que avanza un método práctico. Empieza con pasar 30 días absteniéndote de toda la tecnología opcional, que no es obligatoria por tu trabajo o demás, esto implica por ejemplo no usar apps sociales. Después de eso reintroduce la tecnología que crees que añade valor a tu vida. Esto significa para muchos por 30 días revertir a un "dumb phone" y no a un "smartphone" pues no es realmente indispensable usar Whats App y demás. O en todo caso si lo es, podrás evaluarlo 30 días después. Este método emula la idea de Kondo de no sólo ocasionalmente sacar algo que no te gusta del clóset, primero debes vaciarlo todo y regresar sólo lo que realmente te genera bienestar o alegría.

Newport sugiere que borres de tu teléfono cualquier aplicación en la que alguien gana dinero con sólo tocarla y que experimentes usando tu tiempo libre en cosas que no involucren una pantalla. Es más, esta debería ser la directriz de tu tiempo libro: cosas que te permiten interactuar con persona o temas sin usar una pantalla. En este sentido es relevante el trabajo de Douglas Rushkoff, quien ha analizado la tecnología desde un ángulo de la deshumanización y la desconexión. La realidad es que la tecnología digital promete conectarnos, peor nos aliena y promueve valores capitalistas utilitarios y no valores humanos como la compasión y la colaboración.  Puedes complementar este método con una práctica que señala Rushkoff. Intenta pasar todos los días por lo menos 10 minutos conectando con una persona en un espacio en el que no haya ningún aparato que medie la interacción, es decir, sin teléfono, televisión, consola y demás. Intenta sólo conectar con la persona y establecer rapport. 

El mismo principio de minimalismo, que como se puede leer aquí resulta en un mayor bienestar, parece aplicarse también a la vida digital. Menos es más. Se trata de jerarquizar: ¿cuáles son las cosas que realmente nos hacen felices y generan valor humano, intelectual y espiritual? A esas cosas dedicarle el tiempo y retirar nuestra energía de las demás.

Puedes conocer más sobre las ideas de Newport en esta entrevista