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Tu personalidad modifica literalmente la forma en que ves el mundo

Ciencia

Por: Pijama Surf - 04/29/2019

Estudios recientes sugieren que la personalidad afecta la percepción

Aun cuando la psicología todavía se encuentra lejos de comprender a profundidad qué es la personalidad, algunos estudios recientes apuntan a que ésta se relaciona estrechamente con la manera en que percibimos la realidad.

Un estudio publicado por Journal of Research in Personality sugiere que las personas abiertas a las nuevas experiencias ven el mundo, literalmente, de una manera diferente. En el estudio, un equipo de investigadores de la Universidad de Melbourne de Australia reclutó a 123 voluntarios para medir rasgos de personalidad como la extroversión, la amabilidad, la conciencia, la neurosis y la apertura a la experiencia. Este último rasgo implica creatividad, imaginación y voluntad de probar cosas nuevas.

Después, probaron quiénes experimentaron un fenómeno de percepción visual llamado "rivalidad binocular". Este fenómeno ocurre cuando a cada ojo se le muestra una imagen diferente, en este caso, un parche rojo en un ojo y un parche verde en otro. La mayoría de las personas miran hacia una u otra de las dos imágenes incompatibles, ya que el cerebro sólo puede percibir una a la vez. Pero algunas personas combinan las dos imágenes en un parche rojo-verde unificado. Los participantes que obtuvieron una puntuación más alta en la apertura a nuevas experiencias, fueron también los más propensos a percibir esta imagen de manera combinada.

Esto tiene sentido, según los investigadores, porque la apertura a nuevas experiencias está vinculada con la creatividad. Anna Antinori, una de las autoras del estudio, explica que constantemente filtramos la información central en la que enfocamos nuestra atención, por ejemplo, al ignorar el ruido que nos rodea o el olor de algún lugar. Así modificamos lo que percibimos: "La puerta a través de la cual llega la información a la conciencia puede tener un nivel diferente de flexibilidad. Las personas abiertas parecen tener una puerta más flexible y dejan pasar más información que las personas promedio".

Este no es el único estudio que vincula la personalidad con la percepción. Como señalan los investigadores en The Conversation, un estudio anterior muestra que aquellos que obtienen una puntuación alta en apertura mental tienen menos probabilidades de experimentar "ceguera por falta de atención", es decir, la incapacidad de ver algo que se encuentra a simple vista debido a que la atención está completamente centrada en otra cosa.

Aunque la investigación sugiere que la personalidad afecta la manera en que filtramos la experiencia consciente, no está claro exactamente cómo funciona este proceso. Los autores creen que los neuroquímicos del cerebro pueden vincular la percepción con la personalidad. "Por lo tanto, la abundancia del mismo neuroquímico, o la falta de él, puede afectar tanto la personalidad como la visión de bajo nivel", agrega Antinori.

Por otro lado, hay evidencia que indica que los rasgos de personalidad no son fijos. Diversos estudios han demostrado que la meditación puede afectar la rivalidad binocular, y este entrenamiento puede hacer que las personas estén más abiertas a nuevas experiencias. 

Sin embargo, mientras los estudios muestran que la personalidad puede cambiar con el tiempo, actualmente hay poca investigación sobre si la percepción también se modifica para corresponder con los nuevos rasgos de personalidad, aunque Antinori cree que la forma en que vemos el mundo puede cambiar de acuerdo con la personalidad. Así, la creciente evidencia sugiere que nuestras personalidades afectan nuestra experiencia de la realidad más de lo que pensamos.

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Goethe previó cómo la ciencia mecánica destruiría la naturaleza

Ciencia

Por: pijamasurf - 04/29/2019

¿Qué habría sido del mundo si el método de empiricismo delicado de Goethe hubiera triunfado?

Johann Wolfgang von Goethe fue uno de los últimos grandes polímatas, un hombre de una inteligencia enorme pero que además fue igualmente sensible e intuitivo a la naturaleza y al espíritu de las cosas. Conjugando como pocos la ciencia con la poesía, Goethe desarrolló su propio método de indagación del mundo natural al cual llamó "empiricismo delicado", un acercamiento al conocimiento que combina la empatía, la intuición, la imaginación, la paciencia y el reconocimiento de la otredad. Este método, pese a que a la luz de la crisis ecológica y de la influencia de las escuelas de Rudolf Steiner (quien aplicó la filosofía científica de Goethe) está gozando de un leve renacimiento, obviamente no fue el dominante en los últimos 2 siglos de ciencia, para nuestra desgracia ecológica. 

El método que ha dominado en la ciencia es el método mecanicista, que toma sobre todo de Newton, Bacon y Descartes, y asume que la naturaleza es como una gran máquina inerte, o incluso una especie de mina que no tiene un valor (o propósito) en sí misma, sino que existe sólo para que el hombre pueda explotarla. Goethe famosamente llamó a este método de la ciencia newtoniana una "lúgubre, empírica-mecánica-dogmática cámara de tortura". El profesor de filosofía Michael Marin, en su libro The Submerged reality: Sophia, comenta: "[Goethe] estaba comprometido con contrarrestar los acercamientos cartesianos y newtonianos que tratan a la materia como una cosa a la mano, algo dispuesto para ser usado, una metodología similar a una violación". Para Goethe, nuestra relación con la naturaleza debía ser una relación de reverencia, e incluso una relación erótica. Para el poeta alemán, la naturaleza era el lugar de encuentro con lo divino, el locus donde el espíritu se hacía manifiesto, el rostro visible de una divinidad que en algunas ocasiones imaginó bajo el arquetipo del eterno femenino. Esto hacía que su método fuera menos uno de extraer y explotar que uno de relacionarse, de una reciprocidad, de dejarse ser reclamado por los fenómenos que se revelan. Esto sugiere una conciencia de responsabilidad ecológica, la cual claramente ha faltado en nuestra civilización industrial. ¿Quién conversa hoy con la naturaleza y le pide permiso?

Goethe, además, entendió que esta actitud de la ciencia mecanicista destruiría también nuestra propia riqueza interior, nuestra vida subjetiva contemplativa. Como dice en su Teoría de los colores: "Los términos de la ciencia de la mecánica... siempre tienen algo poco refinado; destruyen la vida introvertida para sólo ofrecer algo externo como un sustituto insuficiente". Cuando la ciencia mecanicista domina nuestra forma de relacionarnos con el mundo y creemos que las cosas sólo pueden comprenderse a través de la cuantificación y la clasificación y no de la intuición y la reverencia, perdemos algo realmente incuantificable, algo sagrado.

El vehemente rechazo de Goethe a la ciencia de Newton, al igual que el de William Blake (quien habló de los "oscuros molinos satánicos" de la revolución industrial y fue un acérrimo crítico de Newton), pueden considerarse una alarma sonada, una visión preclara a la que no hemos atendido. Lo cual no significa que la ciencia sea maligna, obviamente, sino que el método científico materialista y mecanicista, al carecer de delicadeza y de conciencia holística, al asumir que la naturaleza está muerta y muda (como dijo Sartre), ha dejado de lado el hecho de que nuestra existencia está ligada estrechamente al mundo natural, a lo que hoy llamamos el medioambiente. La única manera de no destruir, al final de cuentas, ese "medio ambiente", es reconociéndolo como algo vivo y por lo tanto lleno de espíritu y significado, la vieja idea de la diosa Gaia o de la Madre Naturaleza (o, mejor aún, como dijo San Francisco de Asís, la hermana naturaleza). De otra manera es muy difícil que la naturaleza no sea vista como algo meramente utilitario, solamente como la materia y el mecanismo a través del cual producimos más cosas para hacer más dinero, en la ciega lógica del crecimiento económico infinito; e incluso, como algo que no nos cuesta "violar" o "torturar", pues no es alguien. Es esta mentalidad de explotación de la naturaleza la que subyace al método científico cuando no tiene una contraparte filosófica, poética y hasta religiosa, sin las cuales difícilmente puede poner una resistencia moral al capitalismo global imperante, que es todo menos delicado. Y actualmente somos víctimas de esta relación basada en el poder y no en el erotismo, pues pronto seremos nosotros los que padeceremos las consecuencias de nuestra violencia.

 

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