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Guerra del termostato: estudio muestra que las mujeres se desempeñan mejor en temperaturas más calurosas

Sociedad

Por: pijamasurf - 05/23/2019

Una investigación descubrió que el cerebro de las mujeres funciona mejor a grados más altos que el de los hombres

Es posible que empiece una nueva etapa en la pugna de los sexos que está en marcha en nuestra cultura con un episodio que podría llamarse "la guerra del termostato".

Un estudio realizado en Alemania descubrió que las mujeres en general trabajan mejor en una oficina con temperaturas altas, más calurosas. En el caso de los hombres, éstos funcionan mejor con temperaturas más bajas, pero el efecto es menos notable. En el estudio, publicado en la revista PLOS ONE, se midió el desempeño de hombres y mujeres en pruebas verbales y aritméticas.

Los investigadores concluyen que debido a que el efecto en el desempeño es significativamente mayor en el caso de las mujeres (el desempeño de los hombres baja muy poco en temperaturas más calientes), podría ser apropiado aumentar la temperatura para mejorar la productividad en un ambiente laboral mixto. Esta medida de igualdad y, más aún, efectividad, podría encontrar enemigos justamente entre esos hombres que aman el aire acondicionado y como parte de su viaje de poder buscan crear ambientes helados en las oficinas.

Por otro lado, con el calentamiento global, quizá la medida más sana es tratar de usar el aire acondicionado -o la calefacción- lo menos posible y comprender que la productividad no es realmente el propósito de la vida humana.

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Conoce a las personas que han dejado de comprar ropa nueva

Sociedad

Por: pijamasurf - 05/23/2019

Un nuevo movimiento pretende dejar de alimentar el monstruo de la fast fashion

Comprar ropa es una de las cosas que mas estimulan el consumismo y en ocasiones una especie de esclavismo moderno, en la que niños en países que ofrecen mano de obra barata trabajan en condiciones deplorables. Muchas personas incluso son adictas a comprar ropa y tienen grandes clósets de ropa perfectamente útil que no usan. En nuestra sociedad, a partir de que las compañías de marketing empezaron a promover la idea de que la ropa era una forma de autoexpresión, incluso capaz de simular una especie de expresión artística, comprar ropa nueva se ha visto como una necesidad primera. En contraposición a esto, se ha puesto de moda el "decluttering" de Marie Kondo y también un interesante movimiento de personas que simplemente han dejado de comprar ropa nueva.

En un artículo reciente, The Guardian identifica a algunas de estas personas y cuenta su historia. Es de notarse que, según la organización Wrap, tan sólo en el Reino Unido hay actualmente cerca de 30 mil millones de libras esterlinas de ropa que no se usa colgada en los clósets de los británicos. La ropa tiene allí un promedio de vida de 2.2 años, lo cual sugiere que las personas la tiran o regalan cuando todavía tiene mucha vida, como ocurre también con la tecnología digital. Cada semana se compran 38 millones de prendas y se desechan 11 millones. Después del transporte, la comida y las casas, la ropa tiene el mayor impacto ambiental. 430 mil toneladas de ropa son desechadas sin reciclarse en el Reino Unido cada año, y al mismo tiempo cada vez se vende más ropa. El panorama no es demasiado distinto en otros países occidentales. Obviamente, esto no es muy sostenible.

Por estas razones, han surgido numerosos sitios en los que se pueden hacer transacciones de ropa usada e incluso una especie de activismo a favor de esto. Se han formado comunidades para el intercambio de ropa o sitios como TRAID o Depop y, por supuesto, están las viejas thrift stores, donde se adquiere ropa de segunda mano. En los sitios de intercambio se tiene la práctica de cambiar una prenda o accesorio por otro, sin juicios de valor. Las personas que "aman" la ropa aún pueden ejercer su fascinación siempre y cuando estén dispuestas a ceder en igual medida que adquieren. Otras personas, como Sarah Fewell, quien ha creado un sitio dentro de Depop llamado Identity Party, dicen haber renunciado a comprar ropa nueva, salvo en casos específicos, como ropa de gimnasia o ropa interior, ya que prefieren no compartir tanta intimidad con los usuarios previos. A otras personas, en cambio, les parece atractivo que la ropa tenga "una historia". Fewell comenta que mucha gente se está hartando de lo que ha sido llamada la "fast fashion". Se puede pensar en este movimiento como un "slow clothing", una pausa en el consumo de ropa, una forma más consciente y frugal de vestir.

Otra tendencia dentro de este movimiento es el creciente interés por la práctica de coser o tejer los propios vestidos, algo que combina tanto una visión más sustentable con un ejercicio creativo-terapéutico que ha sido descrito como una especie de meditación, y que ciertamente es un antídoto contra la fast-fashion.

 

Foto: The Guardian